La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, atea, indigenista, ultraizquierdista, que gobierna uno de los países más violentos del mundo, cuyos ciudadanos están deseando emigrar a Estados Unidos para huir de la delincuencia, del narco y la pobreza, a un EEUU donde no son precisamente bienvenidos, se ha tomando la molestia de boicotear, -que eso ha sido- el viaje de la presidente de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso.
Y es que, tras la rendición de Pedro Sánchez ante la ultraizquierda mexicana, porque para don Pedro al que cualquier cosa que perjudique a España y le beneficie a él en el escenario internacional es digna de ser apoyada, llegó la aún más sorprendente rendición de Felipe VI, Rey de España, que desencajó las mandíbulas de tantos ciudadanos al hablar de abusos de los españoles, resulta que Isabel Diaz Ayuso hizo la maleta y se fue a México para decir lo siguiente:
1.Pronunciar la palabra evangelización, la clave de la presencia española en toda Hispanoamérica.
2.Pronunciar la palabra civilización, porque a pesar de todas las sandeces que se pregonan en México y se aceptan en está España cobarde y suicida, lo que hizo Hernán Cortés y compañía fue acabar con una sociedad de salvajes, expertos en crueldad máxima, en una tiranía que, en su malicia, rozaba el absurdo, ejemplo de sacrificios humanos y en canibalismo... hasta forjar, gracias a esa civilización española, una de las sociedades más adelantadas de su tiempo: México.
Es decir, que Ayuso denunció aquello que no se atrevieron a denunciar el caradura de Pedro Sánchez y el cobarde de Felipe VI.
Y todo ello ha producido un curiosa combinación: tras su accidentado y boicoteado viaje a México, el prestigio de Isabel Díaz Ayuso ante los líderes españoles e hispanos sube mientras desciende el del Rey, Sánchez y Feijóo.
En México, la presidente de la Comunidad de Madrid defendió la obra evangelizadora y civilizadora de los españoles frente a la traición sanchista y la cobardía de SM Felipe VI.
Esto no ha terminado. La leyenda negra va a más, pero la verdad es muy tozuda y el vuelco no ha hecho más que empezar.