Óscar Puente podría graduarse en escribir y criticar en la red social X y en meterse con los periodistas, pero no en arreglar el creciente caos ferroviario ni en saber hacer nombramientos importantes. Esto último se vio muy bien en Renfe y ojo, ahora dimite su secretario general, Joaquim Hortalà, aludiendo a “motivos estrictamente personales”, pero esta manida explicación intenta esconder las discrepancias con la cúpula que lidera Álvaro Fernández Heredia.
Al ministro de Transportes y Movilidad Sostenible no le gusta nada la injerencia del PSC en el operador público ferroviario ni en otras empresas que dependen de él (por ejemplo, AENA, que tiene a los mandos al socialista catalán catalán Maurici Lucena). Así se vio claramente hace año y medio, cuando Puente se cargó al socialista catalán Raül Blanco como presidente de Renfe, aunque se intentó extender la idea de que era una dimisión por “motivos personales”. Blanco llevaba al frente del operador ferroviario desde casi dos años antes, cuando tomó el relevo al socialista catalán Isaías Táboas.
Para sustituir a Blanco, Puente optó por el ingeniero Álvaro Fernández Heredia, que ya trabaja en su Ministerio: era secretario general de Movilidad Sostenible y vocal del Consejo Asesor. Se trata de alguien vinculado a Más Madrid, partido del que fue concejal del Ayuntamiento de Madrid, y también fue gerente de las empresas públicas de autobuses urbanos de Valladolid (Auvasa) -ciudad de la que fue alcalde Puente- y de Madrid (EMT).
Ahora Puente y Fernández Heredia deben lidiar con la marcha del secretario general de Renfe, el abogado del Estado Joaquim Hortalà i Vallvé, que llevaba dos años en el cargo, en concreto, desde mayo de 2024. Es decir, que llegó al operador ferroviario cuando Blanco aún era su presidente, tras haber pasado por: la Comisión Nacional de la Competencia, antecesora de la CNMC; la propia CNMC; los Juzgados Centrales de lo Contencioso Administrativo ; el FROB; la Audiencia Nacional; la Generalitat de Cataluña; y el Ministerio de Fomento; como se puede ver en su perfil de LinkedIn.
Pero ojo, porque se trata del hijo del autonomista Joan Hortalà i Arau, el que fuera creador y primer presidente de la bolsa de Barcelona. Este último se lleva muy bien con el actual presidente de la Generalitat de Cataluña, el socialista Salvador Illa. Conviene recordar que Hortalà i Arau empezó militando en ERC, del que fue concejal y diputado, pero dejó el escaño al ser nombrado consejero del gobierno de Jordi Pujol en 1984. Años después, dejó ERC y fue uno de los fundadores de Esquerra Catalana, partido que más adelante se adhirió a Convergència Democràtica de Catalunya (CDC) -la cual formaba parte de Convergència i Unió (CiU)-. También presidió Mercabarna y el Laboratorio de Ensayos e Investigaciones, y fue vicepresidente del Barça cuando lo presidía Joan Gaspart.