La Administración norteamericana que lidera Donald Trump considera al Gobierno español una marioneta en manos de los BRICS, la nueva Internacional Comunista. El último detalle ha sido dejar fuera a España de la coalición internacional para rendir al Régimen bolivariano de Nicolás Maduro. Y los países europeos que acompañan a Washington en ese cerco a la tiranía de Caracas ni se han preocupado de recordarle a Trump que ahí está España, la antigua metrópoli de Hispanoamérica. Les respondería, y con razón, que Moncloa está con Maduro, no contra Maduro y que todavía no sabemos qué contenían las maletas de Delcy, aunque la DEA está convencida -ya investiga a ZP como poco menos que un narcotraficante al servicio del gran narcotraficante Maduro- de que a lo mejor era droga o dinero de la droga.
El presidente del Gobierno está desesperado, acorralado y psíquicamente afectado. Un equipo de médicos, psicólogos y esteticistas, lucha por mantener su figura y evitar su derrumbe
De hecho, el secretario de Estado, Marco Rubio, ya no se plantea la caída del tirano Maduro sino meter en prisión al narco Maduro, que no es lo mismo.
Al tiempo, no es ningún secreto el ambiente de postración profunda que se vive en el Gobierno y que se refleja en unos ministros que ni tan siquiera se creen ya la propaganda que emiten.
La Moncloa de ahora mismo se refleja en unos ministros que ni tan siquiera se creen la propaganda que emiten, con un Félix Bolaños retransmitiendo las votaciones parlamentarias en términos futboleros, un Marlaska ejerciendo de leguleyo para mentir sobe la delincuencia creciente, un Ángel Torres amenazando a los presidentes autonómicos del PP con enviarles a la Guardia Civil si no acogen a los menas que les envíe o una Pilar Alegría por cuya salud algunos sentimos una preocupación de nivel medio alto. Por no hablar de un equipo económico en el que destacan María Jesús Montero, la alegre Marisu, y Carlos Cuerpo, principalmente, y este último prepara su salida de la cosa pública.
De puertas adentro, las encuestas aseguran que la mayoría de investidura ya no sirve y, a pesar de los errores de Abascal y los horrores de Feijóo, otorgan mayoría absoluta a la suma de PP y Vox
De puertas adentro, las encuestas aseguran que la mayoría de investidura ya no sirve y, a pesar de los errores de Abascal y los horrores de Feijóo, otorgan mayoría absoluta a la suma de PP y Vox.
Además, el verano ha estado marcado, en la izquierda española, por la propuesta de Gabriel Rufián, quien, ante la ola ultra-reaccionaria que experimenta el mundo, ha propuesto la unión de toda la izquierda, e incluso desde la derecha nacionalista en un pacto, esta vez pre-electoral... para frenar a la ultraderecha. Ahora bien, aparte de que este tipo de pactos ha de ser entre caballeros, pues el sistema proporcional no permite otra cosa, y en la izquierda española quedan pocos caballeros, lo peor es que si Sánchez opta por la opción Rufián, un Frente Popular preelectoral, llegaríamos enseguida al enfrentamiento civil pleno, preludio de una nueva guerra civil.
Y lo peor es que el presidente del Gobierno está desesperado, acorralado y psíquicamente afectado. Un equipo de médicos, psicólogos y esteticistas, lucha por mantener su figura y evitar su derrumbe, también cuando está en la Mareta, de vacaciones.
Lo peor es que si Sánchez opta por la opción Rufián, un Frente Popular preelectoral, podría llevar al enfrentamiento civil, preludio de una nueva guerra civil, y en el siglo XXI todo es posible
Es en esos momentos donde todo líder necesita de un ejército de tiralevitas a su alrededor, que le mantengan en pie a costa de una adulación permanente y un poco babosa: eres grande, Pedro, eres resistente y resiliente, tú puedes con todos.
No es para menos: nadie cuenta con él, ni en Estados Unidos ni en Europa. Este tipo de situaciones, un ególatra lo lleva fatal. Encima, su socio y mentor, Zapatero, ha pasado, en la esfera internacional, de estadista a imputado.
En su agonía queda la opción Bettino Craxi, su correligionario italiano, quien, asediado por corrupción y abandonado por todos en la esfera internacional, huyó a Túnez, donde acabó sus días. A Venezuela no te vayas, Pedro: es un régimen asimismo agónico. Pero siempre te quedará Marruecos.