Toda la argumentación del Gobierno y de la izquierda española contra la Vuelta Ciclista era que participaba un equipo israelí. Sin embargo, no tienen ningún problema con que la selección española se enfrente a otras selecciones nacionales como China o Nigeria, ni a organizar un Mundial junto a Marruecos.
Y mientras, Pedro Sánchez continúa repitiendo la palabra genocidio. Esto no es más que una enorme hipocresía progre. Eso sí, muy bien montada.
Además, ¿con el sabotaje a la vuelta ciclista se detiene el genocidio en Gaza?