Toyota Motor Corporation ha recibido este viernes un tirón de orejas del mercado (su cotización baja algo más del 2%) ante la previsión de ganar un 20% menos en su presente año fiscal, que cerrará en marzo de 2027. Los motivos de ello se deben a la guerra de Irán, especialmente en lo relacionado con las incertidumbres sobre los costes y suministros que provoca.
El fabricante automovilístico japonés sigue siendo líder mundial en ventas, medalla que recuperó en 2020, tras tres años en los que el trono lo tuvo el grupo alemán Volkswagen. Un liderazgo que en 2025 Toyota ha mantenido por sexto consecutivo, alcanzando un récord de más de 11,32 millones de vehículos vendidos en todo el mundo de todas sus marcas (la que le da nombre, la premium Lexus, Daihatsu e Hino), gracias a la fuerte demanda de sus híbridos en EEUU y Europa. En el caso de España, también mantiene la medalla de oro, con 96.290 turismos vendidos en 2025, pero continúa sin fabricar ninguno aquí de forma directa, exceptuando la furgoneta Proace City que le produce Stellantis en su planta de Vigo.
En los resultados de su último ejercicio fiscal (abril 2025-marzo 2026), Toyota ha registrado un incremento de la facturación por ventas del 5,5%, hasta 275.300 millones de euros. Unas ventas en las que ha contribuido la fuerte demanda de sus híbridos, por los que está apostando mucho más que por los eléctricos, y también sigue avanzando en vehículos de hidrógeno (ahora usará camiones de hidrógeno en EEUU, como informa Xataka).
Sin embargo, la rentabilidad no le ha dado alegrías al fabricante automovilístico japonés, en parte, por el impacto de los aranceles de EEUU y el contexto de crisis mundial del automóvil. De hecho, el beneficio operativo ha caído un 21,5%, a 20.400 millones; y el beneficio neto lo ha hecho en un 19,2%, hasta 21.600 millones.
El pasado febrero, Toyota mejoró sus previsiones por el menor impacto de los aranceles... y renovó su cúpula para agilizar decisiones. De esta forma, el pasado 1 de abril, Kenta Kon, que era jefe de operaciones, ascendió a presidente y CEO, y Koji Sato ha pasado a vicepresidente y director de industria.
En paralelo, cabe recordar que hace unos meses, el fondo activista Elliott rechazó la OPA mejorada de Toyota Motor por Toyota Industries (fabricante de telares automáticos, carretillas elevadores, motores y componentes del que en 1937 se escindió la división automotriz como Toyota Motor). Dicho fondo sí entra en la gestión de las empresas en las que invierte... y posee sólo el 5% de Toyota Industries.