El balance del primer año de Marc Murtra al frente de Telefónica no puede ser más desastroso. De hecho, como se dice vulgarmente, no hay por dónde cogerlo: ni por lo que ha hecho desde el 18 de enero de 2025 ni por las expectativas creadas con su plan estratégico, presentado en noviembre.
Eso es lo peor: a las más que probables pérdidas millonarias del ejercicio recién terminado, que podrían rondar los 5.000 millones, se une la nula confianza del mercado en el futuro de la compañía bajo la presidencia ejecutiva de Murtra quien, por su parte, ya ha encontrado al chivo expiatorio: el CEO Emilio Gayo, como adelantamos en Hispanidad. De momento, tendrá que mantenerle en su puesto.
Como hemos dicho, la bolsa mira al futuro y, por eso, cuando una compañía anuncia un ajuste laboral o la provisión de cientos de millones para cubrir determinadas pérdidas contables, no es extraño observar una reacción alcista en bolsa. Ahora bien, si la cotización baja y no remonta, el asunto es más grave.
Eso es, precisamente, lo que le ha sucedido a Telefónica durante el primer año de la era Murtra: se ha desplomado un 14,2% (de 13 de enero a 13 de enero), hasta los 3,35 euros por título con los que cerró ayer martes, frente a una revalorización del Ibex, atención, cercana al 50%. La compañía está a punto de perder los 19.000 millones de euros de capitalización bursátil, frente a los más de 22.323 millones con los que cerró 2024, según BME.
Alguno se escudará en la evolución del sector, pero eso tampoco cuela: durante los últimos doce meses, el índice europeo de telecos (Stoxx Europe 600 Telecommunications) se revalorizó cerca de un 13%.
Sin duda, el hito bursátil de 2025 lo marcó la presentación del plan estratégico, el 4 de noviembre. Efectivamente, es la abrupta caída que se observa en el gráfico. Y es que, además de anunciar una reducción significativa del dividendo, el plan Transform & Grow no aclara el aumento futuro de los ingresos, asunto clave en cualquier negocio, en general, y en Telefónica, en particular. La teleco no necesita reducir costes, sino aumentar los ingresos. “Muchas personas están intentando entender el crecimiento estructural” previsto para la compañía, resumió un analista al final de la presentación, el día de autos.
Eso es lo peor: el mercado no cree a Marc Murtra y su plan estratégico. Por eso, la cotización, no sólo no se ha recuperado desde noviembre, sino que ha profundizado en la caída. Ni siquiera el ERE, que promete reducir significativamente los costes, ha sido suficiente para que la compañía resurja en bolsa.
Y a todo esto, el apalancamiento vuelve a ser una amenaza para el futuro al reducirse el perímetro, tras las apresuradas ventas de las filiales iberoamericanas. Recuerden lo que tuvo que luchar Pallete para reducir la deuda y cómo le condicionó durante sus primeros años. Como Murtra se descuide, las agencias podrían rebajar la calificación crediticia de la compañía, algo que el presidente no quiere ni imaginar. Sería la estocada final para él… y para Telefónica.