Telefónica ha vendido su sede histórica de Gran Vía 28, "por más de 200 millones de euros", al inmobiliario Tomás Olivo, el sexto hombre más rico de España... y uno de los empresarios más opacos del país. Se trata del primer accionista individual de Unicaja.

Telefónica ha vendido esa sede histórica por "más de 200 millones de euros", o sea por menos de lo que la propia operadora, en momentos bajos, propuso: mínimo de 300 millones de euros. Recuerden que sólo durante el primer trimestre del presente año, Telefónica perdió 411 millones de euros, después de las pérdidas récord de 2025, cifradas en 4.318 millones.

Pero es que, en todo caso, Telefónica debió esperar. El Plan General de Ordenación Urbana de Madrid sigue negando el uso de Gran Vía 28 como hotel de lujo o para viviendas de lujo. Por el momento, sigue destinado a oficinas y comercios.

Y el comprador es el precitado Tomás Olivo... ¿qué sabe don Tomás Olivo sobre el uso futuro del inmueble que nosotros no sabemos? Porque si algo moleta a los inmobiliarios es la incertidumbre. ¿Puede ser que Olivo haya aprovechado esa incertidumbre para comprar más barato? Puede ser.

De cualquier forma, Telefónica ha malvendido porque ha vendido a precio de risa, dada la hambruna canina de fondos que asola a Marc Murtra, como en Hispanoamérica, y que le ha impelido a optar por las decisiones precipitadas. 

No, esta no es una noticia positiva.

La apuesta de Marc Murtra por la ciberseguridad se enfrenta, tras el estallido del Caso ZP, al mismo peligro que el propio Gobierno Sánchez: Huawei. No olviden que Zapatero es el delegado comercial en la sombra del gigante chino, del que nada quieren saber... ni Washington ni Bruselas

Lo que, en principio sí es positivo es que el Tribunal Administrativo Central de Recursos Contractuales (TACRC) ha aceptado el recurso de Telefónica, que había sido apartada del CORA, como se conoce el gran contrato de ciberseguridad e interconexión de datos del Gobierno Sánchez. 

El TACRC ha dado la razón a Telefónica en un contrato de más de 100 millones de euros y si lo saco a colación es porque la ciberseguridad se ha convertido en el dorado de Marc Murtra. Conste que no es mala idea pero precisa de dos matices:

1.Hay ciberseguridad civil y ciberseguridad militar. Esta última da muchísimo más dinero, pero es ahí donde Murtra lo tiene más difícil, donde cuenta con un competidor que él conoce muy bien porque lo presidió, pero ahora mismo no les cae simpático: Indra. 

2.En materia de ciberseguridad, tanto el Gobierno español como Telefónica tienen un problema, llamado Huawei, ese gigante chino que, no sólo Washington, sino también Bruselas, considera un peligro para la seguridad. Utilizar material o patentes de Huawei para la ciberseguridad en Occidente es meter a la zorra en el gallinero.

Y después de la explosión del Caso Zapatero, delegado comercial para España de Huawei, ya ni les cuento.

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