Hablábamos ayer de la Junta de Caixabank y de cómo los sindicatos, aprovechando la delegación de acciones, aprovecharon la ocasión para criticar al consejero delegado y a toda la cúpula de la entidad. Las juntas del Santander también eran así, con un añadido: también aprovechaban la ocasión los minoritarios, descontentos con la cúpula del banco.

Hablamos en pasado porque el Santander ha decidido celebrar las juntas únicamente en formato telemático. Lo hizo en 2025 por primera vez y en la edición de este año -viernes 27-, Ana Botín lo justificó argumentando el aumento de la participación de los accionistas. Y es cierto, el quórum este año fue del 71,72%.

El banco ofreció todo tipo de facilidades a los accionistas, incluso acudir a una oficina bancaria para seguirla en directo. Eso está muy bien, pero el problema es otro. Como bien dijo un accionista durante la pasada Junta de Telefónica -jueves 26-, la junta de accionistas es la reunión más importante de las cotizadas porque en ellas se pueden expresar todos los dueños de la misma, esto es, los accionistas.

¿Qué sucedió en la del Santander? Que hubo 29 intervenciones, pero ninguna de ellas en vivo y en directo. Para conocer su contenido hay que ir al apartado correspondiente y, bien escuchar el audio o leer el texto correspondiente. Es decir, ni siquiera se leyeron durante la Junta y para responder a las inquietudes de los accionistas, Botín las resumió y agrupó por temas.

Esto recuerda la técnica que empleaba Schopenhauer contra Hegel, al que despreciaba. Resumiendo: primero decía lo que supuestamente había dicho Hegel para luego caricaturizarlo y, lógicamente, salir vencedor.

Dicho de otra manera, el modo exclusivamente telemático desnaturaliza las juntas de accionistas. La CNMV debería tomar cartas sobre el asunto y exigir que se celebren también de manera presencial. Que el quórum sea más elevado no significa que sea el mejor sistema. Sólo significa que es más sencillo conectarse con un ordenador o un móvil que acudir personalmente.