El precio medio de alquiler en España por un inmueble tipo de 90 metros cuadrados ha aumentado un 46,06% en los últimos cinco años, pasando de 884 euros en enero de 2021 a 1.291 euros al arranque de este año, según un estudio del portal inmobiliario pisos.com.

El informe indica además que cinco comunidades autónomas destacan con incrementos superiores al 50% en los últimos cinco años: Madrid, con un 80,19% más, hasta los 1.963 euros; Baleares, con 1.680 euro (+70,21%); Cataluña, 1.478 euros (+63,70%); Castilla-La Mancha, con 743 euros (+60,85%); y Comunidad Valenciana, con 975 euros (+52,93%).

"La escalada del precio del alquiler supera incluso al incremento en venta, situando a miles de hogares en una encrucijada imposible donde alquilar se ha vuelto prohibitivo", ha explicado el portavoz y director de Estudios de Pisos.com, Ferran Font.

Y con estos datos en la mano sólo podemos decir: ¡Qué grande sos, Isa! Y es que mientras la ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez, nos enseña cómo podemos ser okupas, la crisis de vivienda sigue su curso. Falta oferta, no se construye, exponen los expertos y, lo que es más grave, los datos llevan advirtiendo meses de las consecuencias de la Ley de Vivienda: el gran fracaso socio-podemita. Precios que suben disparados, falta de oferta, demanda incontrolada e inseguridad jurídica para el propietario, intervencionismo y desprotección. Todo acompañado del proteccionismo a los okupas.

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El Gobierno era el gran defensor del modelo de alquiler cuando, tradicionalmente, España es un país de propietarios. Bajo la gestión nefasta de podemitas y socialistas hemos pasado de una generación que tenía uno o dos pisos en propiedad, a otra que lucha por el alquiler, para acabar con los nietos que se pelean por compartir piso con cinco desconocidos. Todo para que ante el planteamiento de ¿comprar o alquilar? la respuesta no tenga importancia, porque ambas se han convertido en un imposible. 

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