Fue Hispanidad la primera en aclarar el objetivo de Pepe Bogas, actual CEO de Endesa: terminar su carrera profesional en la compañía, donde lleva 42 años, pasando de primer ejecutivo-CEO a presidente no ejecutivo, es decir, sustituyendo al discreto Juan Sánchez-Calero, cuyo mandato vence en el primer semestre de 2027.

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El prestigio de Bogas en el sector y, lo que es más importante, en su propia casa, es indudable. Ahora bien, el problema no está en Madrid sino en Roma. 

Recuerden, sí, que el actual consejero delegado de ENEL, Flavio Cattaneo, fue nombrado para sustituir a Francesco Starace. Se dice que el actual CEO es un hombre de Berlusconi: vale, pero el caso es que es un nombramiento de Matteo Salvini, no de Giorgia Meloni. El problema es que Meloni va a más en toda Europa, y hasta en el mundo, mientras que Salvini se ha convertido en el monaguillo de Meloni.

En todo caso, Bogas se entendía con Starace y este valoraba el criterio del español. Cattaneo, por contra, le ha recordado a Endesa que se trata de una filial de ENEL (la energética italiana es dueña del 70% del capital) y sobre todo, le ha impuesto un modelo de gestión en el que la española, verdadera joya de la corona de  ENEL, se ha convertido en una mera aportadora de beneficio para el consolidado, con una exigencia de repatriación de dividendo verdaderamente notable. 

Todo esto coloca a Pepe Bogas en una tarea difícil para presumir, por ejemplo, de haber generado ingresos en nuevos segmentos de negocio, en un periodo avieso de cambios en el sector eléctrico. La pregunta es: ¿podría Bogas dirigir Endesa más rápido y mejor en este momento clave de regulación? La respuesta es sí, pero claro, no si Roma ata en corto a Madrid... demasiado en corto. 

Por eso quiere Bogas jubilarse como presidente no ejecutivo y pasar las riendas a otro.

Digamos que, con Cattaneo, ENEL exprime a Endesa, lo que no ocurría con Starace.

Algo que genera, digámoslo finamente, incomodidad en Bogas. Es más, la necesidad de generar fondos, para ENEL, mientras ENEL le corta las alas, ha forzado que Pepe Bogas se "pase a la derecha", como asegura un cachondo en Endesa. Verbigracia, Bogas ha comenzado a subir el tono acerca de la necesidad de mantener la energía nuclear y sobre la gran mentira del Gobierno: la culpable del apagón -hay un antes y un después en la energía española tras el apagón del lunes 28 de abril de 2025- es Redeia y, puestos a personalizar, de la ex ministra socialista Beatriz Corredor, algo que, con el cinismo habitual, el Gobierno Sánchez niega con entusiasmo.

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En resumen, Bogas pretende ascender a la Presidencia de Endesa pero, entonces, hay que nombrar un sucesor como consejero delegado. Los nombres siguen siendo los mismos que Hispanidad ya adelantó el pasado septiembre y el primer criterio de juicio será si el nuevo CEO de Endesa es un italiano o un español. 

Pero, ojo: también puede haber cambios en la cúpula de ENEL y entonces toda previsión saltaría por los aires. A día, de hoy y según los medios italianos especializados, la verdad es que Meloni manda cada día más, pero tampoco quiere humillar a Salvini.

En cualquier caso, ya se está buscando al sustituto de Pepe Bogas, que ya lleva dos lustros como CEO de Endesa. Todo está abierto.