Pastas Gallo vuelve a estar en venta, una década después... y coincidiendo con el 80º aniversario de su fundación. El fondo español ProA Capital, que tiene como socio director a Fernando Ortiz, entró en el grupo alimentario en 2019, aprovechando divisiones en la familia fundadora, y ahora busca darle el pase por un 43% más de lo que le costó.

Cabe recordar que Pastas Gallo tiene su origen en 1946, cuando José Espona Bañarés adquirió una fábrica de harinas en Rubí (Barcelona). Él fue innovador, pues abrió el camino del trigo duro en España entre los fabricantes de pasta, que hasta entonces sólo trabajaban el blando. Desde ese momento, fue aumentando su negocio y entrando también en otros segmentos, como: pasta fresca, integral, sin gluten y a base de legumbres (lentejas, garbanzos y guisantes); salsas; platos preparados; ñoquis; etc.

En 1997 falleció el fundador y la empresa familiar pasó a estar controlada por su esposa, Pilar Massana, y sus seis hijos: Pedro Antonio, José María (quien tomó las riendas como CEO, Fernando, Pilar, Silvia y Carlos. La matriarca era la principal opositora a vender la compañía, pero falleció en 2011. Meses más tarde, José María Espona Massana decidió alejarse del grupo familiar y vendió sus acciones a sus cinco hermanos, que pasaron a ostentar respectivas participaciones del 20%.

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En la última década, Pastas Gallo no sólo ha tenido que lidiar con la fuerte competencia de otras empresas, sino también con el auge de las marcas blancas, la caída del consumo y los mayores costes (materias primas, logística, transporte, energía, laborales, etc.). A todo esto se sumaron las disputas familiares, pues los herederos no consiguieron ponerse de acuerdo a la hora de seguir como propietarios y se colgó el cartel ‘Se vende’ en 2016, año de su 70º aniversario... El grupo español Ebro Foods (líder mundial en arroz y segundo fabricante de pasta; dueño de SOS, Brillante, La Fallera, Garofalo y Bertagni, entre otras marcas) retiró su oferta de compra por las disputas familiares y algo después, en 2019, llegó el comprador definitivo: ProA Capital se hizo con Pastas Gallo por 227 millones de euros.  

Ya saben que los fondos suelen tener un horizonte de inversión de unos cinco años en las compañías en las que entran... y parece que el fondo español lo ha culminado en Pastas Gallo. Por ello, quiere vender el grupo que este año celebra su 80 aniversario y es líder en pasta seca en España, con una cuota de mercado cercana al 35%. Eso sí no saldrá a cualquier precio, sino que pide más de 400 millones, según avanza Cinco Días, lo que supone más de un 43% respecto a lo que le costó su adquisición. Una plusvalía jugosa, tras haber diversificado el grupo (ahora dedicado a pasta, ñoquis, caldos y platos preparados) y haber disparado sus ingresos un 50% desde 2019. ProA no tiene demasiada prisa en salir, podría hacerlo este año o el próximo, y su objetivo es que Pastas Gallo alcance un resultado bruto de explotación (ebitda) de 40 millones.

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Claro que su venta no será la primera dentro del negocio de pasta de nuestro país. El pasado febrero, Cerealto (antes Siro) decidió centrarse en galletas, snacks y cereales, y optó por vender su negocio de pasta (que aportaba el 20% de sus ingresos y tenía como principal cliente a Mercadona al fabricar la que vende bajo la marca blanca Hacendado) al grupo portugués Cerealis, eso sí, manteniendo su planta de Venta de Baños (Palencia), así como los empleos y las condiciones laborales de los trabajadores. 

No parece que Ebro Foods vaya a entrar en la puja por Pastas Gallo... Cabe recordar que hace casi un año, tras la última Junta de Accionistas, su presidente ejecutivo y uno de los representantes del primer accionista (la familia Hernández), Antonio Hernández Callejas, refirió que las inversiones en crecimiento orgánico se destinarían a: productos de mayor valor y éxito (como los vasitos o los doypacks de arroz y pasta para microondas, la pasta fresca, los gnocchi -o ñoquis- y la pasta premium de la marca Garofalo), ingredientes para procesar arroz y leguminosas altamente demandadas, ampliación de las plantas existentes y construcción de nuevas, y desarrollo de nuevos productos en refrigerado y congelado. Es cierto que no descartó el crecimiento inorgánico, pero Hernández Callejas apuntó que en el negocio de la pasta, tras vender la seca y optar por la premium, “no tiene sentido comprar nada, no somos Louis Vuitton, que vende Chanel y Gucci”, aunque siempre pueden crecer en cosas colindantes (por ejemplo, salsas). Y en el caso de la pasta fresca, destacó que ya eran líder en ñoquis y meses más tarde, el pasado enero, se hicieron con el 30% que no controlaban de la marca italiana de pasta rellena fresca Bertagni

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