El pasado jueves 5, Pedro Sánchez se reunió con el francés Guillaume Faury, CEO de Airbus, y después hubo una cita con otros miembros del Gobierno y del gigante aeronáutico europeo. Días más tarde, tras un encuentro con periodistas, Faury aparece en diversos medios y deja entrever futuras alegrías para España. Todo esto refleja cierto pacto entre Airbus y Moncloa de no hacerse daño, gracias a que el elevado gasto en defensa ha ablandado las relaciones y además podría crecer la producción de aviones comerciales.
Todo esto no es baladí si se tiene en cuenta que el gigante aeronáutico emplea a unas 14.000 personas y cuenta con ocho centros (entre otros, las fábricas de Getafe, Illescas, Albacete, Sevilla y Cádiz). Parece que atrás han quedado enfados pasados, por ejemplo: el maltrato por los problemas del avión de transporte militar A400M que no eran culpa de España, cuando acertadamente el Gobierno Sánchez eligió como coordinador nacional del Futuro Sistema Aéreo de Combate (FCAS) europeo a Indra y no a Airbus (que es coordinador de dicho programa en Alemania, mientras el francés es Dassault), o cuando Airbus ha excluido a Indra de la gran operación espacial que hará con Thales y Leonardo (un movimiento que será similar al realizado para dar lugar a MDDA, el mayor fabricante de misiles europeo que pertenece a Airbus, BAE Systems y Leonardo). Tampoco hay que olvidar que hace años anunció aquí 1.622 despidos (unos 722 en el área de Defensa y Espacio, y casi 900 en la división de aviación comercial), cifra que se rebajó a cambio del cierre de la planta de Puerto Real.
En la reciente cita en Moncloa, a la que también asistieron los ministros Margarita Robles (Defensa), Jordi Hereu (Industria y Turismo) y Diana Morant (Ciencia, Innovación y Universidades), Sánchez reafirmó el compromiso del Gobierno con el sector aeroespacial. De hecho, ya ha lanzado el Plan Nacional de Helicópteros, dentro del Plan Industrial y Tecnológico de Seguridad y Defensa, dotado con 10.741 millones de euros, para mejorar las condiciones de las Fuerzas Armadas, modernizar sus equipos y desarrollar nuevas tecnologías sin comprometer el gasto social ni la cooperación al desarrollo. Además, España ha duplicado la aportación a la Agencia Espacial Europea (ESA), al récord de 455 millones al año entre 2026 y 2030,… y más ahora que Indra efectuó la cara compra de Hispasat. Conviene recordar que Airbus e Indra son los grandes beneficiados del citado plan de seguridad y defensa, pues son empresas que tienen capacidad industrial para ello, y no las pymes.
Por su parte, Faury ha referido que “el coste de la energía en Europa es hasta 2,5 veces más alto que en EEUU o China”, a lo que se suman costes laborales más elevados y un complejo marco regulatorio que se debe simplificar. Asimismo, apuesta por crear gigantes europeos frente a EEUU y Asia, aumentando la soberanía industrial y la autonomía estratégica del viejo continente, pero en defensa considera que se va a tardar bastante tiempo en reducir la dependencia de EEUU por el retraso que lleva: “Antes de la guerra de Ucrania, EEUU invertía cinco veces más en equipos de defensa que Europa. Además, teníamos una situación en la que Europa compraba a proveedores europeos menos del 10% de lo que EEUU compraba a sus propias empresas”.
El CEO de Airbus ha referido que España tiene “ventajas competitivas” frente a otros países vecinos, en parte, por el desarrollo de las energías renovables. Es cierto que no están pensando en construir nuevas plantas, pero sí en ampliar las existentes y elevar su producción (por ejemplo, del modelo A350), y también ha referido que están muy bien posicionadas para asumir nueva carga de trabajo y para recibir la adjudicación del avión que sustituirá al avión comercial A320 en un futuro. Tampoco se puede perder de vista que España es cliente de varios programas de Airbus, como el avión cisterna MRTT, el A400M y el C295, y es un gran contribuyente al proyecto Eurofighter.
Actualmente, Airbus sigue creyendo en el FCAS, pero como apuntó Faury al presentar los resultados de 2025, está dispuesto a respaldar “una solución con dos cazas y nos comprometemos a desempeñar un papel de liderazgo en un FCAS reorganizado de este tipo, llevado a cabo mediante la cooperación europea”. Ahora, las dispuestas están entre Francia y Alemania, y se baraja que haya un avión común que requeriría un acuerdo de gobernanza o bien dos aviones. En su encuentro con algunos periodistas españoles, Faury ha insistido en que “Airbus tiene la capacidad de liderar el desarrollo de aviones, ya sean comerciales o de combate, con éxito. Podemos gestionar programas de ese tipo de la mano de socios”.