A Osborne le han pasado factura no sólo el entorno complejo geopolítico, sino también el menor consumo de alcohol, pues ha estancado sus ventas (+0,6%) y ha ganado un 19,9% menos en 2025. Así, se ha reflejado en las cuentas que hace unos días se han aprobado en la Junta General Ordinaria de Accionistas de este grupo 100% familiar que cuenta con unos 358 accionistas pertenecientes a la familia, extendidos a lo largo de ocho generaciones.

El grupo familiar está presidido por Sofía Osborne Coloma desde junio de 2023, cuando sucedió a Ignacio Osborne Cólogan. Actualmente, la Comisión Ejecutiva la forman tres miembros de la familia: la propia Sofía Osborne Coloma, Tomás Osborne Gamero Cívico y Fernando Terry Osborne. La historia del grupo se remonta a 1772, cuando James Duff y Juan Haurie -dos de los principales protagonistas de la historia del vino de Jerez- fundaron una compañía a la que el comerciante e industrial bodeguero Thomas Osborne Mann se incorporó más tarde como socio, y la labor de este último la continuó después su viuda, Aurora Böhl de Faber y Ruiz de Larrea, adquiendo el 100% de la empresa en 1857. Hoy, Osborne sigue siendo una saga familiar y entre su extenso portfolio, hay: productos gourmet -bajo las marcas de jamón Cinco Jotas, Sánchez Romero Carvajal, Caviar RioFrío y Real Conservera Española-; vinos y espumosos -Bodegas Montecillo, Viña Cumbrero, Solaz, Jerez Osborne, Oporto Osborne, Piper-Heidsieck y Vermut-; espirituosos -Nordés, Gin Gold, Ampersand, Carlos I, Brandy 1866, Magno, Flor de Caña, BurlaNegra, Anís y Licores del Mono, 818 Tequila y Doble V-; y otros productos, como la cerveza Toro y el agua Evian.

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Vayamos a los resultados de 2025. Las ventas netas se han mantenido bastante estancadas, con un ligero incremento del 0,6%, pasando de 251 millones de euros a 252,5 millones. Por su parte, la creciente presión de los costes debido al encarecimiento de las materias primas sobre los márgenes ha hecho mella en el resultado bruto de explotación (ebitda), que ha descendido desde los 37,6 millones del año 2024 a los 35,4 millones. Y el beneficio neto ha bajado un 19,9%, hasta 12,9 millones. Eso sí, la deuda neta bancaria ha disminuido hasta 92,4 millones. 

 

El grupo ha presumido de haber logrado “sostener las principales magnitudes financieras” en un complejo entorno, marcado “por la inestabilidad geopolítica, el deterioro del consumo y una creciente presión de los costes sobre los márgenes”. Claro que los resultados del mercado doméstico “no se han podido trasladar al negocio internacional”, donde la facturación ha decrecido un 2% por factores exógenos, entre ellos, la revalorización del dólar frente a otras divisas, los aranceles y el impacto de la peste porcina africana. Su presidenta, Sofía Osborne, ha señalado que 2025 ha sido “un año especialmente exigente, en el que hemos tenido que operar en un entorno de elevada incertidumbre. A pesar de ello, hemos logrado mantener nuestros resultados y la solidez de nuestro balance”. “Como empresa familiar con más de 250 años de historia, seguimos apostando por el largo plazo, reforzando nuestra capacidad de adaptación y apoyándonos en nuestros valores para afrontar el futuro con confianza”, ha añadido. 

Respecto a su estrategia, Osborne ha seguido impulsando sus principales ejes de transformación: sus marcas y el desarrollo de innovaciones, la internacionalización (teniendo a Alemania, EEUU, Italia y China, como sus principales mercados), así como la eficiencia operativa y la digitalización. En 2025, sus inversiones han ascendido a 12,8 millones para mejorar la eficiencia industrial y la cadena de suministro, por ejemplo, con proyectos en las plantas productivas de Jabugo, Riofrío, y Bodegas Montecillo. Además, ha reforzado su compromiso con la sostenibilidad y el medio ambiente, y su apoyo a la labor social a través de la Fundación Osborne