El abogado del Estado madrileño Pablo Isla ha dado tranquilidad a los accionistas en la primera carta que les dirige como presidente de Nestlé, al conocerse los resultados de 2025, que han sido algo menores a lo esperado y no han sido buenos. Sin embargo, Nestlé no ha recibido castigo bursátil, pues la cotización sube más de un 3,8%,… parece ve que los inversores han preferido aplaudir la apuesta por centrarse en cuatro negocios, tras menos ventas y beneficio.
Recuerden que Isla preside el gigante suizo de alimentación desde el pasado 1 de octubre, y hace unos días se ha conocido que también será vicepresidente no ejecutivo de L’Oréal (donde Nestlé posee un 20%). En su carta a los accionistas de Nestlé, entre otros aspectos, Isla ha referido: “tengo un sólido conocimiento de las operaciones de la empresa, pero también aporto una perspectiva nueva gracias a mis años de experiencia como presidente y director general de Inditex”, de donde salió el 31 de marzo de 2022. Asimismo, ha subrayado que durante su etapa en el líder mundial del textil “me enfrenté a muchas de las mismas dinámicas a las que se enfrenta actualmente Nestlé: la rápida evolución de las preferencias de los consumidores, los avances tecnológicos y las complejas cadenas de suministro. Encontrar formas de superar estos retos y prosperar ha moldeado mi enfoque del liderazgo y la transformación”. De hecho, fue el gran artífice de que Inditex alcanzara el liderazgo al potenciar la venta física, la venta online y otros muchos aspectos.
Vayamos a los resultados de Nestlé en 2025. Las ventas se han situado en 98.085 millones de euros, lo que supone un 2% menos que el año anterior y se han visto impactadas por el tipo de cambio. En términos orgánicos (sin el efecto de las divisas y las variaciones del perímetro contable), el aumento es del 3,5%. Por regiones, las ventas sólo han mejorado en Europa (+2,9%), alcanzando 19.270 millones; frente a los descensos en América (37.794 millones, un 4,6% menos) y Asia, Oceanía y África (22.527 millones, un 3% menos). Por su parte, el beneficio neto atribuido ha bajado un 17%, hasta 9.900 millones.
Hace unos meses, Nestlé anunció 16.000 despidos (lo que supone cerca del 6% de su plantilla). En esto influyó el hecho de que llevaba tiempo afrontando mayores costes, por ejemplo, en algunas de sus materias primas, especialmente en el cacao y el café. En concreto, los despidos (unos 12.000 en puestos administrativos y otros 4.000 en fabricación y cadena de suministro) se producirán en dos años con el objetivo de ahorrar en costes más de 3.200 millones.
Philipp Navratil, CEO de Nestlé desde el pasado 1 de septiembre (tras el cese de Laurent Freixe por no revelar su relación ‘sentimental’ con una subordinada), ha señalado que el programa de ajuste ha permitido alcanzar un 20% del objetivo de ahorro de 1.096 millones en eficiencias operativas antes de lo previsto. “Estamos acelerando nuestra estrategia”, ha explicado, algo que pasa por “centrar nuestra cartera en cuatro negocios, liderados por nuestras marcas más sólidas, con recursos priorizados y una organización simplificada”: alimentos y snacks, café, alimentación para mascotas y nutrición.
Claro que la estrategia también pasa por salir del negocio de helados y reducir su presencia en el de agua embotellada. Ya está en negociaciones avanzadas para vender su participación en la sociedad Froneri (dueña de helados como el Maxibon) que compartía con el fondo PAI Partners y creó en 2016 cuando segregó su división de helados y la fusionó con la empresa R&R. Froneri es el segundo actor mundial en helado, pero el pasado octubre, el 50% que pertenecía a R&R fue adquirido por Goldman Sachs y el fondo soberano emiratí Autoridad de Inversiones de Abu Dabi (ADIA) por unos 15.000 millones. Además, Nestlé ha iniciado las conversaciones con interesados en comprar su división de agua y bebidas premium (Aquarel), Perrier y San Pellegrino, entre otras) y espera que se desconsolide a partir de 2027.