El sector minero ha estado en los últimos meses algo revuelto por dos motivos, principalmente: por un lado, los rumores de fusión entre Glencore y Rio Tinto para crear un gigante y desbancar a BHP, algo que finalmente no sucederá; y por otro, la mayor demanda de metales como el cobre, la bauxita y el oro. A la vista de sus últimos resultados, parece que a las mineras les va mejor en solitario, porque BHP ha ganado ¡en sólo seis meses! 15,5 veces más que Glencore en un año.
El grupo minero australiano BHP es el mayor del sector. En su primer semestre fiscal (julio a diciembre), ha elevado sus ingresos un 10,9%, a 23.527 millones de euros, gracias a los 11.221 millones (+29,6%) facturados en su negocio de cobre, los 10.162 millones (+4,7%) del negocio de hierro y 2.049 millones (-13,4%) de la división de carbón. Por su parte, el beneficio neto atribuido ha subido un 28%, hasta 4.756 millones, aunque la deuda neta también ha crecido… y lo ha hecho en un 25%, a 12.383 millones.
Su CEO, Mike Henry, ha señalado que han logrado “un crecimiento de aproximadamente el 30% en la producción de cobre en los últimos cuatro años, lo que nos posiciona por delante del fortalecimiento del mercado del cobre que habíamos anticipado”. También ha celebrado que su negocio de cobre haya aportado por primera vez la mayor parte de las ganancias (el 51%). Además, con las opciones de crecimiento en Chile, Argentina, Arizona y Australia Meridional, cree que BHP está bien posicionado para aprovechar el aumento previsto en los precios del cobre a largo plazo.
El consejero delegado de BHP, Mike Henry, señalado que han logrado “un crecimiento de aproximadamente el 30% en la producción de cobre en los últimos cuatro años”
Por su parte, el gigante mundial de comercio de materias primas Glencore, que también tiene actividad en minería, ha elevado sus ingresos en 2025 un 7,2%, a 208.969 millones. Eso sí, los mayores gastos (208.698 millones, un 6,6% más) han contribuido en la reducción del resultado bruto de explotación (ebitda) ajustado en un 5,9%, hasta 11.406 millones. Y en resultado neto, la compañía suiza ha pasado de unas pérdidas de 1.379 millones a un beneficio neto de 306,4 millones… y la deuda neta se ha mantenido bastante estable en 9.431 millones.
Glencore ha optado por celebrar el adiós a los números rojos con el reparto de casi 1.700 millones en dividendos: uno ordinario de 0,084 euros por acción y otro extra de 0,059 euros por la fusión de Viterra y Bunge que completó el pasado julio. Su CEO, Gary Nagle, ha dicho que 2025 fue “un año de avances importantes que estuvo marcado por un sólido rendimiento operativo, la optimización continua de la cartera y un claro impulso para nuestra estrategia de crecimiento basada en el cobre”.
Recuerden que las negociaciones de fusión entre la suiza Glencore y la anglo-australiana Rio Tinto se volvieron a romper recientemente por el reparto de cargos, casi un mes después de que se retomaran las conversaciones. Glencore consideró que Rio Tinto “infravaloraba su contribución” en la operación al pretender hacerse con los cargos de presidente y CEO de la nueva gran minera que iba a desbancar a BHP. Pero al final dicha operación ha saltado por los aires y BHP puede ser liderando el sector.
Vayamos a Rio Tinto. Sus ingresos en 2025 se han incrementado un 7%, a 48.872 millones. Sus costes operativos han ascendido a 35.612 millones. El ebitda ha sido de 21.505,5 millones (+9%) y el beneficio neto ha descendido un 14%, a 8.450 millones, lo que supone casi el doble de lo que ha ganado Glencore. La disminución de la ganancia de Rio Tinto se ha debido a los mayores costes, la baja demanda del acero y el golpe que supuso el declive económico de China -provocado, en gran medida, por su crisis inmobiliaria-.
La minera anglo-australiana es una de las mayores extractoras de hierro del mundo y ha notado la caída de los precios de dicho mineral. Esto lo ha intentado compensar con la demanda de otros metales (el cobre, la bauxita y el oro, entre otros), especialmente del cobre, cuya demanda se ha disparado para usarse en redes eléctricas, centros de datos y vehículos eléctricos.