Masorange cerró el primer trimestre del año con unos ingresos totales de 1.869 millones de euros, un 1,2% más que en el mismo periodo de 2025. La clave estuvo en el aumento del negocio de empresas y administraciones públicas y en la venta de dispositivos, ya que los ingresos por servicios se redujeron un 2,1% y no superaron los 1.413 millones, según el comunicado difundido este jueves por la compañía.

Cayeron los ingresos por servicios al tiempo que aumentó el número de clientes. Durante los últimos 12 meses, Masorange incorporó más de 400.000 nuevos usuarios de móvil postpago, de tal manera que cerró marzo con casi 47 millones de líneas, incluidas las M2M (de máquina a máquina). Sin ellas, el número de líneas es de 33 millones, de las que 26 millones son de móvil y 7,1 millones de banda ancha fija.

En cuanto al ingreso medio por usuario convergente -el de mayor valor añadido- (Arpu), se situó en los 54,1 euros, un 0,7% menos que un año antes. La teleco que dirige Meinrad Spenger resalta en su comunicado que ha logrado los 394 millones de euros en sinergias, en línea con el objetivo de alcanzar los 430 millones acumulados este año.

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Todo esto, en vísperas del cierre definitivo de la compra del 50% por parte de Orange, por 4.250 millones de euros, más la deuda de unos 12.600 millones de Masorange. Es una cantidad significativa, pero tranquilos, porque paga el Estado francés que, no en vano, es el máximo accionista del grupo con el 23% del capital.

Así las cosas, la deuda de Orange, que cerró 2025 en 22.525 millones de euros y un ratio de 1,8 veces Ebitdaal, pasará a ser de unos 38.500 millones, con un ratio de 3,2 veces. Lo dicho: no pasa nada porque París está detrás.

Y tampoco conviene perder de vista los movimientos del sector en Europa, con la próxima nacionalización de Telecom Italia y la posible integración de Deutsche Telekom con su joya de la corona, su filial estadounidense T-Mobile.

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