No le falta razón al presidente de Sacyr, Manuel Manrique, cuando reclama que se inviertan en infraestructuras en España, pero hacerlo al tiempo que anuncias más dividendo al accionista e inversiones fuera de España, quizás es echarle un poco de cara.
Vayamos por partes, Junta de Accionistas de Sacyr, Manrique, al igual que el año pasado, abronca al Gobierno: recuerda que España necesita movilizar más de 407.000 millones de euros en infraestructuras durante la próxima década, para corregir el déficit acumulado en carreteras, ferrocarril y agua.
Manrique asegura que estamos ante una “práctica paralización” del modelo concesional en España y defiende un cambio estructural basado en una mayor inversión pública, la recuperación de la colaboración público-privada, nuevos modelos de contratación y fórmulas alternativas de financiación. En concreto, cita una reclamación del sector: implantación de sistemas de pago por uso en autovías.
“Las infraestructuras deben volver a ser el centro de la agenda económica y política del país”, afirmó Manrique, insistimos, cargado de razón. Pero al tiempo que ese debate está sobre la mesa, anuncia que planea desplegar más de 2.000 millones de euros en nuevos proyectos internacionales. Vamos, que está haciendo un Ferrovial, pero encubierto.
Sacyr no se va de España, pero tampoco planea invertir nada dentro nuestras fronteras: prefiere Reino Unido, Canadá, Australia, Estados Unidos, Italia, Irlanda, Portugal y Brasil.
“Nuestro objetivo es ser la primera compañía del mundo en desarrollo de infraestructuras de transporte, salud y agua en el año 2033. Hoy somos la tercera”, aseguró el presidente y consejero delegado. Y también le echa un poco de cara con estas declaraciones. Lo de Manrique en Sacyr ha sido un adelgazamiento infinito, el Grupo ha pasado de constructora a concesionaria que tiene construcciones, que cada vez son menos, y ha vendido Portugal, Aguas, Servicios… La solución no es sencilla, principalmente porque la que fuera una de las grandes constructoras españolas, actualmente sólo tiene un activo: las concesiones, que ya representan el 92% de su Ebitda, pero claro, cuando vendes concesiones, pues las cuentas se ven directamente afectadas, como reflejaron sus últimos resultados.
Otro punto importante de la Junta era la reelección de Demetrio Carceller Arce como consejero dominical, tras la marcha de Luis del Rivero, el otro fundador de Sacyr, así como de la salida de Juan Abelló. El futuro de la compañía está ahora en manos de Carceller, el hombre de Damm. Parece que por el momento se queda, dando un poco de estabilidad al proyecto.
Manuel Manrique, presidente de Sacyr🎙️"En otoño empezaremos a diseñar el ciclo estratégico 2027-2030 tras anticipar con éxito los objetivos del actual. Seremos más ambiciosos".
— Sacyr (@SomosSacyr) June 4, 2026
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Pero para rematar la jugada y tener a todos contentos, Sacyr anuncia dividendo. Así, se pagará un dividendo en efectivo de 0,10 euros por acción el próximo julio, que se sumará a los 0,049 euros por título distribuidos mediante scrip dividend en enero. En conjunto, en el ejercicio 2025 se alcanzarán los 0,149 euros por acción, frente a los 0,123 euros repartidos con cargo a 2024.
Remunerar al accionista está muy bien, pero cuando lo haces a base de vender activos, la cosa se complica, basicamente porque estás vendiendo el coche para pagar la gasolina, cosa que a la larga, no funciona. Pero claro, lo de recibir dividendo es algo estupendo para los principales accionistas: Disa Corporación Petrolífera (Demetrio Carceller) con alrededor del 14,6% del capital, seguido de José Manuel Loureda (Prilou), con el 6,7%, Grupo Corporativo Fuertes, con el 6,3% y Rubric Capital Management, con el 4,43%.