Este viernes, se ha celebrado la Junta de Accionistas de Iberdrola, una cita en la que Ignacio S. Galán se ha mostrado menos crítico que en otras ocasiones, prefiriendo subrayar el 125 aniversario y los logros desde su llegada. De hecho, ha presumido de repartir casi 47.000 millones de euros en dividendos desde su llegada en 2001… y ha callado sobre otros temas más actuales, como las elecciones del Real Madrid, en las que se enfrentará su gran rival y presidente de ACS, Florentino Pérez, y el empresario alicantino, fundador y presidente de Cox, Enrique Riquelme (candidatura que apoya David Mesonero, uno de los yernos de Galán y director de Desarrollo Corporativo de Iberdrola, de forma discreta, por ahora).
El presidente ejecutivo de la eléctrica no ha afrontado preguntas demasiado incómodas de los accionistas, que le han realizado unas siete sobre inversiones, País Vasco, dividendo y convenio colectivo (quizá esta ha sido la más incómoda y la ha realizado el sindicato ELA). Ya saben que Galán se permite no ‘temer a los accionistas’ en una junta presencial y telemática porque usa desde hace años un truco: trasladarla desde el palacio Euskalduna de Bilbao a una pequeña planta de la torre que alberga la sede central de Iberdrola… y allí no caben tantos accionistas. Esto no se compensa con las jornadas de accionistas en varias ciudades (Bilbao, Madrid, Valencia, Zaragoza, Pamplona y San Sebastián), a las que han asistido más de 2.000 accionistas… de los más de 73.000 que tiene -entre los que destacan el fondo soberano QIA y los fondos de inversión BlackRock y Norges Bank-. Claro que a Galán le sirve el truco porque el quorum de la Junta ha sido del 73,63%: ha asistido sólo el 0,19%, un 5,40% ha votado a distancia y otro 68,04% ha estado representado.
En sus respuestas a las preguntas poco molestas, el presidente ejecutivo de la eléctrica ha subrayado que en los últimos 25 años (o sea, desde que él llego), ha habido un “dividendo sistemáticamente creciente”, habiendo repartido casi 47.000 millones de euros, al tiempo que se han realizado unas inversiones por 170.000 millones. Asimismo, ha recordado que el actual plan estratégico 2026-2028 prevé invertir 43.000 millones y repartir más de 15.000 millones. Y en su discurso, ha mencionado que la capitalización se ha multiplicado 11 veces desde que él llegó.
Todos los acuerdos propuestos han recibido un apoyo mayoritario, pero la eléctrica ha agrupado los resultados de las votaciones por temas para disimular más la opinión de los accionistas: resultados de la gestión y auditoría de cuentas (99,56%), retribuciones (95,58%), Consejo de Administración (99,43%) y Autorización y delegación de facultades (98,54%). Al respecto, cabe destacar que dentro del tema retribuciones se incluye todo lo relacionado con el dividendo y los aumentos o reducción de capital, así como las remuneraciones de los consejeros (entre ellas, la del propio Galán, que en 2025 fue de 15,87 millones y le consolidó como el directivo energético mejor pagado de España) y los incentivos de largo plazo de los directivos. De esta forma, Además, en el tema del Consejo se han incluido varias reelecciones (los consejeros independientes María Ángeles Alcalá Díaz, la exministra pepera Isabel García Tejerina y Anthony L. Gardner); la ratificación del CEO, el polémico Pedro Azagra; y la ratificación y reelección de Marina Freitas Gonçalves de Araújo Grossi como consejera independiente.ç
Galán ha señalado “creemos profundamente en la colaboración público-privada” y no ha perdido la ocasión de mostrar que sigue teniendo más cercanía con el Ejecutivo vasco que con el Gobierno Sánchez. En concreto, ha referido que recientemente ha tenido la oportunidad de escucharlo en su encuentro con el lehendakari, Imanol Pradales; y en una reunión con la diputada general de Vizcaya, Elizabete Etxanobe. Ambos dirigentes vascos asistieron a la presentación de un libro sobre el 125 aniversario de Iberdrola, al igual que el alcalde de Bilbao, Juan Mari Aburto, pero no asistió ningún representante del Gobierno Sánchez. Y meses atrás, también mostró más cercanía con el rey Felipe VI que con el actual residente en La Moncloa.
En la Junta, Galán no ha sido muy crítico con el Gobierno, al que se ha limitado a subrayar que “no podemos suministrar la energía que nos demandan por las restricciones a las inversiones en redes”... y es importante que las quiten lo antes posible para poder ofrecer mayor potencia y capacidad de almacenamiento para los nuevos consumos (entre ellos, los de los centros de datos), reducir la dependencia exterior y reforzar la competitividad y los empleos. En su discurso, se ha centrado, especialmente, en la efeméride del 125 aniversario, al afirmar “queremos honrar y agradecer el legado de quienes han forjado una trayectoria centenaria de servicio a los ciudadanos hasta crear la gran compañía que es Iberdrola hoy” y “cumplimos 125 años en un magnífico momento porque comprendimos hace ya más de dos décadas que la electrificación iba a ser la mejor manera de garantizar un suministro energético seguro, autóctono y competitivo”. Además, ha añadido que “afrontamos esta nueva era de la electricidad desde una posición de liderazgo y con el plan más ambicioso de nuestra historia centenaria”.
Eso sí, no ha hecho ninguna alusión a la futura sucesión... Ya saben que quiere crear su propia dinastía familiar en la eléctrica, en la que ya trabajan sus dos hijos varones (Ignacio y Pablo) y un yerno (David Mesonero), pero a los fondos no les gustan las dinastías. Por ahora, Galán (75 años) quiere seguir cinco años más y que le sustituya su hijo pequeño, el ingeniero Pablo, pero aún es demasiado joven (tiene 27 años).