Se ha constatado que la izquierda copará la CNMC con la renovación de cuatro de los diez sillones de su Consejo: el de la presidencia y los de tres consejeros. Y es que el Congreso ha emitido un dictamen sobre la idoneidad y ausencia de conflicto de interés de los candidatos propuestos por el Gobierno: Juan José Ganuza, Carmen Balsa, Joan Capdevila y Marina Echebarría. Además, ha rechazado los vetos de PP y Vox.
En concreto, ha sido en la Comisión de Economía, Comercio y Transformación Digital del Congreso, por 19 votos a favor, frente a 17 en contra. Ahora, el Gobierno tiene vía libre para aprobar sus nombramientos mediante Real Decreto.
Ganuza es un catedrático de Economía y empresa, que acumula casi tres décadas de trayectoria académica especializada en política de competencia, regulación de mercados, economía digital y contratación pública. Desde 2014, dirige la División de Competencia y Regulación de Mercados en el think thank Funcas, ha colaborado de forma continuada con la CNMC y es presidente del Área de Economía de la Agencia Estatal de Investigación (AEI). “Voy a luchar para que la CNMC sea independiente”, ha subrayado ante los diputados y se ha desmarcado un poco de su antecesora, Cani Fernández, apuntando que es “un apasionado de la competencia” y ha trabajado toda su vida en la universidad pública y desde el sector público, mientras que ella sí estuvo en el sector privado. Asimismo, ha defendido que en la competencia se necesita “rigor técnico” y no ha descartado la creación de la nueva Comisión Nacional de la Energía (proyecto que impulsó Teresa Ribera y lleva años en un cajón). Eso sí, no hay que olvidar que su esposa es prima lejana del vicepresidente primero y ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo.
Para cubrir las sillas de tres consejeros que acababan mandato, el Gobierno ha apostado por afines al PSOE, ERC y Sumar: la Técnico Comercial y Economista del Estado Carmen Balsa, que lleva trabajando para la Administración desde 1995 y fue directora de Gabinete de la que fuera vicepresidenta primera y ministra de Economía, Nadia Calviño, entre 2018 y 2021; el exdiputado Joan Capdevila; y la catedrática y activista trans Marina Echebarría. Con esta mezcla, Pedro Sánchez intenta seguir en el poder y tener contentos a sus socios… algo que es clave ante la creciente corrupción sanchista (ya ha sido condenado su hermano David), la intención de tener Presupuestos en 2027 y las numerosas voces que piden elecciones generales.
En la Cámara Baja, Balsa ha presumido de “un bagaje de más de tres décadas de servicio público”, señalando que sería “un honor” formar parte del Consejo de la CNMC, cargo que desempeñaría con “independencia de criterio, rigor técnico, vocación de servicio público y compromiso con el interés general”. Además, ha apuntado que “la CNMC desempeña una labor fundamental que incide en consumidores y usuarios”.
Por su parte, Capdevila ha referido que “la CNMC no termina con el trabajo de ninguno de sus consejeros” y ha tenido un reconocimiento para sus dos presidentes hasta ahora, José María Marín Quemada y Cani Fernández, y para el consejero Josep Maria Salas, cuya silla será la que cubrirá. En su discurso, ha defendido un regulador de la Competencia que sea “independiente, con decisiones fundadas aunque no sean cómodas, y transparente, al que quiere contribuir “con criterio propio, prudencia, estudio y sentido institucional”, remarcando que “no llego desde la instrucción de expedientes sancionadores sino desde la regulación (es decir, el Parlamento) y el conocimiento de sectores económicos”.
Y con la catedrática y activista trans Echebarría, Sumar se garantiza cierta representación en la CNMC. Eso sí, ha destacado que “no he venido a servir a los intereses facciosos de ningún gobierno sino de la economía española” y que “no estamos para promover ninguna degradación institucional”.
Se ve que no le ha gustado una de las intervenciones del diputado Pablo Sáez, de Vox, quien ha referido que a “más transparencia, menos corrupción” y que los cuatro candidatos propuestos para renovar la CNMC suponen “un paso más en la deriva totalitaria de un Gobierno que ya controla: el Tribunal Constitucional, el Consejo de Estado, la Fiscalía General del Estado, el Tribunal de Cuentas, el CIS, el Banco de España, el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), RTVE, la Agencia EFE, la SEPI, Renfe, Correos, AENA, Red Eléctrica, el CNI y el CSIC”. Además, ha anunciado su veto a Ganuza, Balsa, Capdevila y Echebarría “porque la CNMC no puede desempeñar su labor si sus consejeros no tienen absoluta independencia de los partidos políticos”.