Hablábamos el otro día del largo camino de Ángel Simón para hacerse con la gestión de Indra, y de la fecha clave del 31 de diciembre, cuando vence el bonus de José Vicente de los Mozos. El consejero delegado de Indra no contempla salir antes de esa fecha -tendría que renegociar el bonus- y ahora, incluso, podría quedarse si el PP llega a La Moncloa. Esa es su baza: que Feijóo llegue al Gobierno y él, que siempre ha estado próximo al PP, podría continuar como primer ejecutivo de la primera empresa de defensa española.
Sea como fuere, De los Mozos anda preocupado con la cotización que, si bien se ha disparado un 73% en los últimos doce meses, en lo que llevamos de año acumula una caída superior al 2%. Este jueves, sin ir más lejos y tras presentar los resultados hasta marzo, su valor bursátil cae más de un 1% frente a un Ibex prácticamente plano.
Como decíamos, De los Mozos anda intranquilo porque el bonus millonario que vence el último día del año está en acciones y, lógicamente, no le interesa que bajen.
Luego está la postura de Ángel Simón, quien espera consolidarse como presidente… para lo que no necesita a De los Mozos. Así está la situación en la cúpula de Indra.
Pero la vida sigue y la compañía publicó este jueves los resultados hasta marzo. El beneficio neto fue de 76 millones de euros, un 28% más que un año antes, tras ingresar un 15% más, hasta los 1.334 millones de euros. El ebitda creció un 54,7% y alcanzó los 194 millones, mientras que la cartera de pedidos se disparó un 154%, hasta los 20.334 millones. Lógico, estamos en tiempos de guerra y el presupuesto de Defensa está en niveles inéditos hasta ahora.
Concretamente, los ingresos vinculados a Defensa aumentaron un 33% respecto al año anterior gracias, en parte, al programa Tess Defence, en el que también participan EME, Sapa y General Dynamics, y que ya acumula retrasos en las entregas. En otras palabras, el aumento de los ingresos está muy bien, pero si no cumple los contratos…
¿Tiene Indra capacidad industrial suficiente? Esa es la clave.