Al final, el futuro de Indra pasa por paralizar una operación abyecta, que sólo va a beneficiar a los hermanos Escribano: Ángel, presidente de Indra y Javier, presidente de EME. De la primera los dos hermanos manchegos poseen un 14%, EME es toda entera de su propiedad. 

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Y ojo, porque han comprado Indra apalancados y necesitan  realizar la operación para que la deuda no les asfixie

Ahora bien, de llevar a cabo esta operación, que no comporta conflicto de interés sino que supone la definición misma de conflicto de interés (presido una empresa cotizada y decido que esta compañía compre la empresa no cotizada de mi propiedad... hay que tener cara) la considerada empresa de defensa española por antonomasia, quedará marcada para el futuro, por mucho que el presupuesto de Defensa esté propiciando un alza absolutamente forzado, de su valor en bolsa.

Todo por una operación que jamás debió plantearse y que, de llevarse a cabo, acabará en los tribunales: seguro. pues los grandes perjudicados serán los pequeños accionistas de Indra.

De carambola, la despistada Margarita va a tener razón. Pero el problema sigue siendo el mismo: la capacidad industrial de Indra

Hoy miércoles 25 de febrero tendrá lugar un consejo de administración que se prevé clave en Indra, donde la operación abyecta volverá a ser el gozne sobre el que todo gire pero que puede suponer la resurrección de los Escribano o, al menos, eso pretenden los hermanos Ángel y Javier. Veamos cuáles son los parámetros que marcan la reunión:

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En primer lugar, los Escribano retan a un débil Pedro Sánchez, con el que nunca han tenido una relación buena -le consideran un presumido-, aunque sí con su asesor económico, Manuel de la Rocha, con el que llenan las noches de Madrid: los hermanos Escribano exigen la compra de 'su' EME. Esto es: no retroceden, avanzan, lo que sitúa al Consejo en máximo estado de tensión y condiciona el futuro de la compañía. ¿Por qué lo hacen? Pues por lo mismo que está ocurriendo en todo el mundo económico español: los empresarios temen al profanador radical, un tal Pedro Sánchez, pero están deseando que caiga y, de paso, que acabe en la cárcel. Es decir, aún le temen pero le saben en situación de máxima debilidad.

¿Hay que seguir con el proyecto de una industria española de defensa, propia y con patentes? Por supuesto y alrededor de Indra y de Navantia. Pero tendrá que ser estatal: hablamos de industria militar

Así las cosas, la única opción que le queda a Moncloa es la nacionalización de Indra. Aprovechar que el PP ha despertado (ahora vigila a la empresa) y estatizar Indra mediante un pacto PP-PSOE: muy caro pero muy lógico. 

Sí, porque el PP, por fin, ha caído del guindo y se ha dado cuenta de que los Escribano no son sus amigos. Ni aunque entronquen con el responsable de la empresa del PP, Esteban González Pons... por donde él pasa no vuele a creer la hierba.

De carambola, la despistada Margarita Robles va a tener razón. Nacionalizar no es sólo lo mejor, es la única salida. Ella no lo sabía, pero acertó. 

No obstante, el problema sigue siendo el mismo: la capacidad industrial de Indra. Todos estos enfrentamiento deben ser solucionados sí, pero en el problema de Indra no son los ingresos, los tiene asegurados vía Presupuestos de Defensa, porque el Estado es su casi único cliente no, el problema de Indra es si posee capacidad para cumplir con esos proyectos. Por de pronto, ya acumula retrasos y no hemos hecho más que empezar.

Apéndice: Indra es hoy un grosero instrumento de perversión de la prensa española. Además, la compañía no puede convertirse en un ejemplo más de las empresas corruptas, por su maridaje con el poder, que, en los cinco continentes, pululan por el 'bazar de las armas'

Entonces, ¿hay que seguir con el proyecto de una industria española de defensa, propia y con patentes? Por supuesto y alrededor de Indra y de Navantia. Pero tendrá que ser estatal: se lo dice un liberal, porque recuerde que hablamos de industria militar, las únicas empresas cuya estatización puede resultar positiva. 

Apéndice: en el entretanto, Indra se ha convertido en un grosero instrumento de perversión de la prensa española, sobre todo con la impresentable operación EME. Los Escribano han mostrado, además, un talante no especialmente elegante en este punto, a la hora de presionar a los medios.

Pero, sobre todo, la compañía no puede convertirse en un ejemplo más de las empresas corruptas, por su maridaje con el poder, que, en los cinco continentes, pululan por el 'bazar de las armas'.