Halliburton ha tropezado en ingresos y beneficio, como se refleja en sus resultados de 2025. Sin embargo, recibe premio bursátil al hablar de “oportunidades” en Venezuela… a través de su presidente y CEO desde 2019, Jeffrey (Jeff) A. Miller, en la conferencia con analistas, donde también ha subrayado que “siempre he creído que el petróleo y el gas son la clave para la recuperación económica de Venezuela”.

 

El presidente y CEO de la empresa estadounidense de servicios petroleros ha aprovechado para recordar que esta empezó a operar en Venezuela en 1938, aunque se retiró en 2019 por las sanciones de EEUU, eso sí, aún mantiene una “impronta” en infraestructura local. Ahora es lógico que vea “oportunidades” en dicho país… y más después de que EEUU capturara al dictador venezolano Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flores, el pasado 3 de enero… y pasara a pilotar el proceso de transición y el mando sobre el petróleo venezolano. Un contexto en que la Administración Trump ha puesto alfombra roja para las petroleras que se comprometan con el país hispanoamericano: Chevron, Shell, Eni y Repsol, por ahora.

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El premio bursátil no sólo se debe a las “oportunidades” que ahora menciona Miller, sino también al cambio que se ha empezado a fraguar en Venezuela con la captura de Maduro. Y es que Halliburton acumula una revalorización del 17% en el último año y de casi el 13% en lo que va de 2026, y sólo este jueves, sube un 4%, tras las palabras del CEO, pese a los malos resultados anuales.

Vayamos a las cifras. Los ingresos han descendido un 3,3%, a unos 18.945 millones de euros, tras dos años estancados en unos 22.900 millones de dólares (unos 19.581 millones de euros al tipo de cambio actual). En esto han influido, especialmente, la menor facturación en producción (10.916 millones, un 3,5% menos) y en perforación (8.029 millones, un 3% menos).

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Por su parte, el beneficio operativo ha bajado de 3.249 millones a 1.967 millones, incluyendo deterioros y cargos. Y el beneficio neto atribuido ha caído un 48,7%, a 1.096 millones, debido a unos gastos atípicos de casi 710 millones, frente a los 2.139 millones y 2.256 millones que ganó en 2024 y 2023, respectivamente.

Sólo en el cuarto trimestre, la compañía ingresó 4.831 millones (+0,8%) y ganó 503 millones (-4,2%). “Estoy satisfecho con los resultados de Halliburton en el cuarto trimestre y con la forma en que hemos cerrado el año 2025. [...] El negocio internacional de Halliburton es sólido”, ha señalado Miller. Al hilo de esto, cabe recordar que en 2024 Halliburton y SLB (antes Schlumberger Limited, la mayor empresa del mundo de servicios a yacimientos petroleros) ​dominaron el fracking (extracción de petróleo y gas a través de la técnica de la fractura hidráulica) de Vaca Muerta, pero el año pasado SLB rompió el dominio histórico de Halliburton y se convirtió en la compañía que más etapas de fractura hizo en ese yacimiento argentino. Ahora Halliburton tiene un nuevo reto allí, con un nuevo proyecto en la perforación de la roca madre del Cuenca Neuquina donde se encuentra Vaca Muerta, y aspira a seguir superando barreras.

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Por último, no hay que olvidar que Halliburton estuvo dirigida por el republicano Dick Cheney (fallecido el pasado 3 de noviembre) entre los años 1995 y 2000. En su trayectoria política, se produjo un punto de inflexión con la llegada del demócrata Bill Clinton a la Casa Blanca en enero de 1993, dejando de ser secretario de Defensa (cargo que ocupó siendo presidente el republicano George H. W. Bush -o sea, Bush padre) y pasando al sector privado... al fichar por Halliburton. Desde ahí, volvió a la política, para ser vicepresidente durante los dos mandatos del republicano George W. Bush -o sea, Bush hijo- entre 2001 y 2009. 

Cheney supone un ejemplo de político ligado a las petroleras estadounidenses, como también lo fue la republicana Condoleezza Rice. Esta última fue durante 14 años (entre 1991 y 2005) consejera de la petrolera Chevron, que es líder mundial en fracking, y de esta petrolera pasó a la Casa Blanca para ser secretaria de Estado de EEUU durante el segundo mandado de Bush hijo. Los vínculos de Cheney y Rice con la industria petrolera y la política generaron más de una controversia, en especial, por los contratos que las petroleras (entre ellas, Halliburton) lograron en Irak, un país rico en petróleo, después de que EEUU invadiera dicho país con la excusa de que había armas de destrucción masiva. 

Por ahora, a la vista de sus últimos resultados, Halliburton aún no se beneficia de la apuesta del republicano Donald Trump por el petróleo y gas... pero lo hará y ahora tiene “oportunidades” en Venezuela. Y no hay que olvidar que el secretario de Energía es Chris Wright, quien pasó del sector privado (la empresa de fracking Liberty Energy) a la Administración estadounidense hace casi un año. 

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