Empecemos reconociendo que no toda la culpa la tiene la ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, ella es una heredera más del desastroso Ministerio español. De lo que sí es culpable doña Elma es de sumarse al carro de 'Aquí no pasa nada, que continúe la fiesta', sin reaccionar, ni parar las máquinas, y ni pensar en medidas efectivas y reformas de calado. Pero claro, puede ser condenada en plaza pública, hay que entenderla, poner fin a la fiesta de la Seguridad Social puede convertirte en el ciudadano más buscado y odiado por los españoles, cada vez más vagos y acostumbrados a que el Estado del Bienestar llegue a todo.

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El caso es que tenemos a Saiz presumiendo de logros sociales, más ahora, que acaba de ser nombrada ministra portavoz, y asegurando cosas como el Ejecutivo tiene capacidad para mantener las medidas sociales con unos Presupuestos Generales del Estado (PGE) prorrogados y que, de haber presupuestos, los de este Gobierno serían de los que "avanzan en protección social". Y la duda surge sola: ¿cómo lo pagamos?

Ingreso Mínimo Vital, prestaciones por desempleo, bajas por calor, regla dolorosa o autobajas, absentismo en máximos, prestaciones por enfermedad y accidentes o las futuras bajas por fallecimiento o eutanasia... ejemplos no faltan del coladero que es la Seguridad Social, derechos que aumentan vía Yolanda Díaz y el Gobierno más progresista de la historia, que quiere hacernos más y más felices, pero que todo lo paga con 'dinero público'. El caso es que el dinero público sale del bolsillo de Juan Español, vía impuestos y cotizaciones sociales. Ya saben, Hacienda somos todos, no es magia, son tus impuestos o lo que das, vuelve. 

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Pero el ejemplo más claro del desastre de la Seguridad Social lo tenemos en las pensiones. En 2026 vuelven a subir, es justo, pero, ¿de dónde vamos a sacar el dinero cuando cada nómina de pensiones -sólo contributivas- sale por casi 14.000 millones de euros, por catorce pagas? Encima, el número de jubilados receptores no deja de subir y con la baja natalidad es un sistema llamado a la ruina. Ninguna cuenta puede salir si hay más gente que cobra que personas que aportan.

¿Tiene Elma la culpa de todo esto? Como hemos dicho al principio no, es un sistema que no ha quebrado Saiz solita, ahora bien, de lo que sí tiene culpa es de seguir negando la realidad a cambio de no ser la más impopular, a partir de 2026 quienes no tengan cotizados al menos 38 años y tres meses, deberán esperar a los 66 años y diez meses, no es suficiente, Elma y el Gobierno entero lo saben, hay que retrasar la edad de jubilación, es urgente y necesario, pero muy poco popular. Mientras, el agujero de la Seguridad Social sigue creciendo, y España se convierte en un país en el que la mayor partida de gasto se la llevan las pensiones... esto marcha. 

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