Danone ha crecido en ingresos y beneficio en el primer semestre. Ante esta buena evolución ha confirmado sus previsiones anuales… pero parece que el mercado esperaba más, quizás que las elevará un poco, porque su cotización baja un 2,91%.
La multinacional francesa (que nació en España) y líder mundial en yogures ha seguido resistiendo el auge de la marca blanca. Sus ventas se han incrementado un 1,4%, hasta 13.936 millones de euros. Al excluir el efecto del tipo de cambio y las variaciones en el perímetro contable, las ventas han subido un 3,5%, con alzas en los volúmenes vendidos (+1,7%) y en los precios (+1,8%).
Por negocios, la facturación de productos lácteos y de origen vegetal (los de Actimel, Activia, Danacol, YoPRO y Alpro, entre otros) se ha mantenido estable, situándose en 6.681 millones (+0,7%). La división de nutrición especializada (donde cuenta con Almirón y Nutricia, entre otras marcas) ha ingresado 4.730 millones (+2,7%) y la de agua (donde posee Font Vella y Lanjarón), 2.525 millones (+1%). Y por regiones, las ventas han crecido mucho más en Asia Pacífico (+2,2%) y América (+2,1%) que en Europa (+0,6%), aunque en cifras contantes y sonantes los obtenidos en esta último son los más elevados del grupo (6.133 millones).
Por su parte, el beneficio neto atribuido de Danone ha subido un 13% en el primer semestre, hasta 1.175 millones.
“Cerramos un sólido primer semestre, demostrando una vez más la relevancia de nuestra cartera centrada en la salud y la solidez de nuestro modelo de crecimiento multimotor”, ha señalado su CEO, Antoine de Saint-Affrique. “Si bien algunas áreas aún requieren mayor progreso y el entorno sigue siendo inestable, iniciamos la segunda mitad del año con la confianza de que 2026 será otro año de éxitos, en línea con nuestro modelo de creación de valor y nuestras ambiciones a mediano plazo”, ha añadido. Y más vale que sea así y que la cotización mejore (acumula una depreciación del 7,76% en lo que va de año) porque en el accionariado están los fondos activistas Bluebell y Artisan, a los que conviene tener contentos porque años atrás provocaron la marcha de Emmanuel Faber de las sillas de CEO y después, también de la de presidente).