Gestamp continúa adelgazando no sólo en ingresos y beneficio, como se ha visto hace unos días en sus resultados de 2025, sino también en activos... y en bolsa. El fabricante de componentes metálicos para el automóvil está notando mucho más la crisis del sector que otros fabricantes de componentes como CIE Automotive.
Ambas empresas tienen a la familia Riberas como primer accionista a través de su holding familiar (Acek Desarrollo y Gestión Industrial). En concreto, controlan el 75,023% del capital de Gestamp y el 15,693% de CIE Automotive. Y ahora los malos resultados de la primera se compensan, en parte, con los buenos de la segunda.
En 2025, Gestamp redujo ingresos y beneficio, aunque el resultado bruto de explotación (ebitda) mejoró ligeramente, alcanzando los 1.307 millones de euros. Si en lugar de la evolución, se observan las cifras contantes y sonantes, en ingresos, Gestamp facturó casi el triple que CIE (3.958,3 millones); y en ebitda logró 1.307 millones, casi el doble (746,2 millones) que CIE. Eso sí, en beneficio neto fue CIE el vencedor, al ganar el récord de 335,8 millones, 2,2 veces más que Gestamp, que obtuvo 152 millones; y también en deuda, donde la cifra de CIE fue de 899,2 millones, la mitad que la de Gestamp (1.740,48 millones).
Los menores ingresos y beneficio de 2025 no impidieron que el presidente ejecutivo, Francisco José Riberas, cobrara un 12,6% más... y ahora se suma más adelgazamiento de activos, pues Gestamp vuelve a vender activos en EEUU, según informa Expansión. Una venta por 43,66 millones, por la que habría obtenido un beneficio de 214.000 euros, como se refleja en el informe anual. No es la primera vez que desinvierte en dicho país, pues lo hizo hace unos meses por 39 millones y obteniendo un beneficio de 222.000 euros; y después procedió a vender activos en Alemania.
No hay que olvidar que el fabricante de componentes metálicos para el automóvil no sólo está teniendo que lidiar con la crisis del sector, sino también con la evolución del acero y el aluminio, y que cuenta con más de 100 plantas industriales y 43.000 empleados, en 24 países. Tras el batacazo del Covid-19, apostó por fortalecer su balance, reducir deuda, aumentar la generación de caja, poner en valor sus activos (a través de ventas o entrada de socios) y mejorar la eficiencia. Por ello, lanzó en 2021 el Plan Atenea, y sumó en 2024 el Plan Phoenix, que sigue en vigor y cuyo objetivo es mejorar la rentabilidad en la región de NAFTA (Canadá, EEUU y México). Recuerden que Gestamp cerró 2024 con 15 plantas en Norteamérica (nueve en EEUU y siete en México); y de las fábricas estadounidenses, seis tenían un rendimiento inferior a los objetivos (tres han pasado a estar tuteladas por instalaciones gemelas en Europa y otras tres están siendo analizadas exhaustivamente para ver su viabilidad). A la venta de activos en EEUU se sumó también otra operación en Alemania por unos 20 millones y el Banco Santander entró en cuatro filiales inmobilarias.
Y a todo esto se suma una mala evolución en bolsa. Gestamp debutó en el parqué el 7 de abril de 2017 y desde entonces, su cotización se ha depreciado más de un 43%. Sólo en los últimos seis meses, el precio de su acción ha bajado un 10,30%, desapareciendo la alegría por la evolución en el último año (+6%). Además, en capitalización bursátil, CIE también supera a Gestamp: vale 3.498 millones, frente a 1.740 millones.