Decía San Ignacio que "en tiempos de tribulación no hacer mudanzas". No es que sea muy pío pero el todo poderoso asesor económico de Sánchez, Manuel De la Rocha, se lo ha tomado en serio.
El hombre que iba a crear la 'smart people', el nuevo INI, no público, sino sencillamente sanchista, ha dado orden a los hermanos Escribano, el presidente Ángel y el consejero Javier, con los que tantas tardes de asueto ha vivido, que la operación abyecta, el sueño de los Escribano para que Indra compre EME, debe ser aparcada para mejor momento. Por ejemplo para junio... lo que todo el mundo interpreta como... para nunca.
A los hermanos no les ha hecho mucha gracia, porque todo apunta a que Indra seguirá disparada en bolsa mientras que su propiedad, al 100 por 100, es decir, EME, que no cotiza, seguirá perdiendo, por comparación, valor frente a Indra.
No es que De la Rocha sea hay vuelto buena gente, es que don Manuel teme que los consejeros independientes hasta ahora dóciles al presidente de Indra, el precitado Ángel Escribano, se pongan nerviosos. Ya hay demasiados bufetes en Madrid preparando una querella, por ejemplo, por administración desleal, si la operación se produce.
Tengan en cuenta que el INI sanchista ha tomado dos empresas, Indra y Telefónica, y por ahora la gestión de las dos empresas 'nacionalizadas', sobre todo la operadora, no está resultando muy exitosa.
Por tanto, De la Rocha ya ha comunicado a Marc Murtra que no cambie el consejero delegado, Emilio Gayo, a quien el presidente culpa de los ingresos menguantes de la compañía.
Gayo respira y espira, también Javier de Paz que fue quien le nombró... y quien realmente manda en Telefónica. Al menos, hasta que caiga Zapatero.
Encima el escándalo de las balizas ya ha estallado: ni el estólido Sánchez es capaz de soportar tantos escándalos.