Decíamos ayer, que un atribulado Carlos Torres Vila, presidente del BBVA, necesita retomar la iniciativa, afianzar su liderazgo, tras el batacazo de la OPA sobre el Sabadell y tras sentir el aliento del italiano Andrea Orcel en la nuca. En todo caso, el presidente del BBVA, cada vez más entregado a los designios de La Moncloa, que no sólo le hundió la OPA sobre el Sabadell, sino que no permitirá que se fusione con Unicredit... y no permitió que BBVA le vendiera su 5% de Telefónica a Criteria.
Por tanto, en el ánimo de Torres opera el viejo dicharacho británico:
-Hay que hacer algo.
-Esto es algo.
-Hagámoslo.
-Pero si es una estupidez.
-Sí, pero es algo.
Conclusión, Torres intenta ahora cambiar al CEO turco Onur Genç, precisamente porque ha hecho una buena labor y ante cualquier operación corporativa puede ser un competidor, en lugar de un aliado... o peor: una rémora para que la contraparte coloque a sus ejecutivos.
Además, el juicio Villarejo, con el BBVA como persona jurídica imputada y una casi segura sanción de responsabilidad civil, pone en entredicho, no sólo al anterior presidente FG (al que se le piden nada menos que 170 años de cárcel) sino a su sucesor, Carlos Torres, en tanto presidente de la sociedad jurídica imputada.
Los rumores en la Vela son muchos de cara al Consejo de Administración del BBVA, que en principio está previsto para el próximo miércoles 29, víspera de las vacaciones de verano y de la presentación de los resultados del primer semestre. Es un momento ideal para cesar a Genç y sustituirlo por el amigo de Carlos Torres, hoy más en Nueva York que en Madrid, Javier Rodríguez Soler.
Al mismo tiempo, y como ya hemos recordado en Hispanidad, Torres intenta convertir el fracaso en éxito y de nuevo absorber -hay que hacer algo- al Sabadell de Pep Oliu. Pero para eso es probable que haya que esperar a un cambio de gobierno, porque hasta para el Sanchismo, haber intervenido, de forma escasamente liberal, en la OPA del BBVA y ahora echar por tierra todos los argumentos anti opa, y permitir un operación amistosa... resulta un poco fuerte.
Un detalle: si Torres ha sobrevivido al fracaso de la OPA sobre el Sabadell, cuando cualquier otro hubiera presentado la dimisión al Consejo, es porque el BBVA es un buen banco, va bien.
Aun así, resulta muy difícil enmendar la situación del fracaso de la OPA bajo la sombra del caso Villarejo, que resulta, para el BBVA y su reputación, un asunto del presente, no del pasado.
Por ejemplo, aunque sean amigos, Rodríguez Soler no goza del pedigrí de otros directivos entre compañeros... pero estos no pueden aspirar a la sucesión porque están pillados en el caso Villarejo, aunque sólo participaran en él como mandados.
Seguiremos informando.