Este miércoles, en la presentación del balance provisional energético de 2025 y las perspectivas para este año, organizada por el Club Español de la Energía, se ha mandado más de un mensaje al Gobierno, cuya representación lideraba el secretario de Estado de Energía, Joan Groizard. Y es que si desde Foro Nuclear se insistía en que “no podemos prescindir de los activos nucleares”, desde la Asociación Española de Cogeneración (Acogen) se ha advertido que “está en riesgo de desaparecer” y ojo, porque “no es sólo una tecnología energía energética, es una infraestructura industrial estratégica” de la que dependen, en gran medida la industria papelera, la de cerámica, la química, la de refino, etc.
José Ignacio Castillo, presidente de Acogen, ha avisado que se ha perdido el 50% de la cogeneración en seis años y que la mitad de las 863 plantas (5.200 megavatios) que hay en España están paradas. Un fenómeno que ha calificado como una “descapitalización industrial silenciosa y un desequilibrio en el ‘mix’, que se ha sustituido por ciclos combinados de gas con un mayor consumo de energía primaria, perdiendo eficiencia y competitividad”. En su opinión, tras el apagón, tenemos un sistema energético “más ineficiente con la operación reforzada” y que “no ha aprovechado la cogeneración con su potencia síncrona y para el control de la tensión”.
Entre 2020 y 2025, se han parado 300 plantas (2.300 MW) de esta tecnología. Pero ojo, porque “sin cogeneración España pierden industria, y sin industria no hay transición energética”. A dichas paradas se suman 1.500 millones de euros anuales de facturación energética perdida, mientras en Europa se camina en otro sentido: Alemania ha triplicado su cogeneración e Italia la ha cuadruplicado, por ejemplo. Y para el periodo 2026-2029, se prevé que dos de cada tres cogeneraciones estarán paradas, lo que supondrá un total de 100 plantas (1.000 MW). Por ello, Castillo ha pedido promulgar subastas por 1.200 MW y prorrogar la operación de las plantas que finalicen su vida útil hasta 2029 porque “la cogeneración quiere seguir aportando al país” y porque “la transición energética no puede hacerse sin competitividad industrial ni perdiendo eficiencia en el sistema energético”.
La presentación del citado balance ha vuelto a reflejar que para reducir la dependencia energética del exterior e impulsar la transición energética se necesitan todas las tecnologías, así como mejor en la tramitación de permisos y en las inversiones en redes. El presidente y CEO de Naturgy, así como presidente del Club Español de la Energía, Francisco Reynés, ha destacado que la colaboración público-privada y que “ahora la energía vuelve a estar en las portadas por la guerra de Irán” y vuelve a cobrar importancia todo lo que tiene que ver con la autonomía estratégica. Por su parte, Groizard ha destacado la apuesta de España por este aspecto, así como por la descarbonización y la competitividad, pero comete el error de referir en demasía a las renovables y la eficiencia. Además, ha quitado hierro al debate sobre la saturación de la red aludiendo en que es una saturación “más administrativa”, aunque lo apuntado por varias asociaciones ha dejado claro que eso no es así y hay mucho más en ese tema.
Desde el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, se ha apuntado que los combustibles fósiles van cediendo más espacio a las renovables. Eso sí, el consumo del gas ha subido por la operación reforzada del sistema eléctrico y el de los productos petrolíferos (con récord en queroseno y gasolina) lo ha hecho debido al transporte y el turismo.
Desde la patronal eléctrica Aelec, su presidenta, Marina Serrano, ha señalado que “la electrificación es la base de la transición energética, pero también de la competitividad y la autonomía estratégica” y aunque ha subido la demanda, aún debe hacerlo más y “hay tensiones en algunas redes”. Asimismo, ha subrayado que “no tendría sentido poner medidas impositivas al mercado eléctrico”, en alusión a las voces que han pedido un nuevo impuestazo extraordinario, y más cuando “el precio de la electricidad está más gravado que otros”.
Desde APPA Renovables, Santiago Gómez Ramos, ha referido el retraso que hay en electrificación y la necesidad de aumentar el almacenamiento, a pesar del récord en instalación de potencia renovable, y hay que tener cada vez más en cuenta el riesgo de contestación social. Y ojo, ha apuntado que el famoso apagón (que para el Senado tiene tres claros culpables” se ha traducido en mayores vertidos (20%) y mayor uso del gas para producir electricidad. Por su parte, Rocío Sicre, presidente de la Asociación Empresarial Eólica (AEE), ha apuntado a que el ritmo de tramitación es insuficiente e incierto, a lo que se suma el tema de la seguridad jurídica y el aumento de la judicialización. De hecho, de los 67 gigavatios (GW) que tenían acceso desde el 1 de enero de 2018, sólo se han construido 5,8 GW y otros 18,2 GW han sido archivados o tienen una Declaración de Impacto Ambiental (DIA) negativa. Y la Unión Española Fotovoltaica (UNEF), ha aludido no sólo al problema de la aceptación social sino al de los precios cero o negativos, y a la necesidad de crecer en almacenamiento.
Elena Mateos, de la Asociación de la Industria del Combustible de España (AICE), ha subrayado que en la energía final de 2025, los combustibles líquidos representaron en torno al 54% y que eso "es algo estable, estructural, no coyuntural". Todo ello en un sector que comparte el objetivo de la descarbonización y donde hay que tener en cuenta que el 72% de la demanda de dichos combustibles está asociada a la movilidad en un entorno de crecimiento de población y turismo. Una movilidad, sobre todo, por carretera y con 31,7 millones de vehículos dentro de un parque cada vez más envejecido, de los que el 97,7% consume combustibles líquidos, por lo que hay que dar ayudas para la renovación y apostar por todas las soluciones, por tanto, no sólo por el vehículo eléctrico. Mateos también ha ensalzado la industria de refino española, que es la más competitiva y flexible de Europa, con una capacidad equivalente al 13% de toda la producción del continente. Además, recordado que mientras en Europa se cerraban refinerías en España se hacían inversiones sin una retribución estable, a riesgo, y esas inversiones ahora nos permiten estar tranquilos.
Y desde la Asociación Española del Gas (Sedigas), su presidente, Joan Batalla, ha invitado a no perder de vista lo que tenemos, en especial, unas infraestructuras gasistas que permiten una gran capacidad de regasificación y almacenamiento, como "se ha visto con dos crisis energéticas en menos de cinco años" (la de la guerra de Ucrania y la del actual conflicto de Irán). De hecho, ha recordado que el sector gasista dio respuesta en 2025 a las necesidades de la demanda convencional y de la demandaeléctrica, aportando firmeza y flexibilidad. Actualmente, nuestro país ya cuenta con unas existencias en los almacenamientos subterráneos del 60,95%, frente al 28% de la UE, y un nivel de llenado de los tanques de GNL superior al 70%. Además, se está impulsando el papel de los gases renovables: ya hay 24 plantas de consolidación de proyectos de biometano, "un recurso que incrementa la soberanía energética" y que se ha incluido en el Real Decreto Ley que también busca impulsar las renovables; mientras que en hidrógeno verde se va más despacio. Eso sí, Batalla ha recordado que ahora está en consulta previa el marco retributivo para el siguiente periodo y se necesitan ajustar aspectos de las circulares, y avanzar en otros (por ejemplo, los mercados de capacidad".