La pasada semana ArcelorMittal publicaba sus resultados con aumento de beneficios y anunciando dividendo, y en ese momento lo dijimos: ya se inventará una excusa para despedir o continuar con el ERTE que tiene sobre la mesa en España.
Recuerden que los Mittal tienen la manía de extender el síndrome de Nowa Huta. A Lakshmi N. Mittal se le puede conocer por ser un gran despedidor, pues en la citada ciudad polaca que se levantó junto a Cracovia (siguiendo el modelo soviético y siendo un reconocido experimento de ingeniería socialista) compró la acerera cuando cayó el comunismo y redujo la plantilla de 40.000 trabajadores a 10.000.
Y dicho y hecho, seis después, la dirección de la compañía ha anunciado una nueva inversión: en la acería eléctrica en Dunquerque (Francia), sin que tenga una fecha para la puesta en marcha de la de Gijón, ha advertido CCOO.
Para más mofa a España, han advertido de que, si bien el aumento de producción en Europa, podría conllevar el arranque de hornos altos en Francia y Polonia, la pérdida de competitividad en España, junto con el alto coste de la energía eléctrica (33 euro/Mw. más que en Francia), supone una "clara desventaja competitiva", lo que podría desviar las necesarias inversiones hacia otras plantas en Europa.
Ya hay que tener cara. Recordemos que el presidente Sánchez se citó en Davos con el presidente ejecutivo, Lakshmi N. Mittal, no para abroncarle por su actitud y actuación en el país, sino para darle esos 450 millones de euros en ayudas públicas para descarbonizar sus plantas en Asturias. Este año el encuentro no fue posible, y es que Davos coincidió con la tragedia de Adamuz, y era demasiado hasta para don Pedro. Quizás por eso ahora los Mittal le echan más cara aún y amenazan con no invertir y seguir despidiendo... a ver si así consiguen más dinero público español.