El grupo siderúrgico indio ArcelorMittal vuelve a ser noticia. Hace unos días, el gigante del acero acaparaba titulares, tras el señalamiento del ministro Óscar Puente en su papel en el descarrilamiento de Adamuz: fue proveedor del carril fabricado en 2023, que se unió a otro de 1989... y dicha soldadura se rompió y provocó el trágico accidente ferroviario en el que han muerto 46 personas.

Relacionado

Ahora publica sus resultados: obtuvo un beneficio atribuido de 3.152 millones de dólares (unos 2.790 millones de euros) en 2025, multiplicando por más de dos (+135,4%) las ganancias de un año antes, ha informado este jueves el principal productor de acero del mundo a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

El gigante siderúrgico se ha mostrado confiado en que la demanda aparente de acero mundial, excluida China, crezca un 2% en el ejercicio 2026. En concreto, estima que la producción y los envíos de acero aumentarán en todas las regiones en 2026 frente a 2025, respaldados por mejoras operativas y por el efecto de las medidas de protección comercial.

Pero ojo, ante los resultados y las previsiones, el consejo de administración ha propuesto aumentar el dividendo base anual para los accionistas hasta 0,60 dólares por acción (0,50 euros) en el ejercicio 2026, desde 0,55 dólares por acción (0,46 euros) en 2025, lo que equivale a aproximadamente un 9,1% más, y que se pagará en cuatro pagos trimestrales iguales a partir de marzo de este año. Está muy bien lo de subir sueldos y retribuciones, pero claro, en diciembre la propia acerera publicó: "Una vez finalizado el período de consultas entre la Dirección de ArcelorMittal en España y la representación de los trabajadores a nivel nacional, se ha alcanzado un acuerdo para la prórroga por dos años, hasta el 31 de diciembre de 2027, del Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) vigente 190/2024, prórroga que se fundamenta en la pervivencia de la situación de la demanda de acero".

Para entendernos, que el ERTE para descarbonizar la planta de Asturias sigue sobre la mesa y actuando, sin embargo, para los que sí hay dinero y beneficios es para los accionistas y la familia Mittal. El grupo con sede en Luxemburgo es amigo de quejarse y despedir, mientras que compran y suben salarios a la familia. Sin ir más lejos, hace unos meses, y arrastrando malos resultados y con ERE en marcha, se hicieron con con el 28,41% de Vallourec, pagando por ello 955 millones a su primer accionista, el fondo de inversión -y especulativo- Apollo

Ahora se muestra optimista y pese al aumento del beneficio, las 'compras' y el dividendo ni una palabra de suprimir el ERE o contratar en España. Y no lo olvidemos, el presidente Sánchez se citó en Davos con el presidente ejecutivo, Lakshmi N. Mittal, no para abroncarle por su actitud y actuación en el país, sino para darle esos 450 millones de euros en ayudas públicas para descarbonizar sus plantas en Asturias. 

Recuerden que los Mittal tienen la manía de extender el síndrome de Nowa Huta. Lakshmi N. Mittal se le puede conocer por ser un gran despedidor, pues en la citada ciudad polaca que se levantó junto a Cracovia (siguiendo el modelo soviético y siendo un reconocido experimento de ingeniería socialista) compró la acerera cuando cayó el comunismo y redujo la plantilla de 40.000 trabajadores a 10.000.