Un banco hace tres cosas: paga recibos, rentabiliza depósitos y otorga préstamos. La inteligencia artificial -que no es inteligencia porque es artificial y no crea nada, pero es muy poderosa- resulta letal para aquella parte de la plantilla bancaria que se dedica a la primera actividad, que es la socialmente más relevante de todas. 

Pues bien, de los 160.000 trabajadores actuales de banca, los dedicados a la primera actividad alcanzan los 100.000. Ciertamente, en reducción permanente en los servicios de pagos bancarios, de la misma forma que crece el número de trabajadores dedicados a la gestión de activos, pero también ahí, y hasta en la concesión de préstamos puede introducirse la IA.

Las máquinas no hablan y cuando hablan dan asco, porque no tienen clemencia

Pero en teoría, según los expertos del Banco de España, los 100.000 sobran. Y desde luego, los neobancos o bancos digitales no van a mitigar la reducción de plantillas bancarias sino todo lo contrario.

¿De quién depende que esa reconversión salvaje no se lleve a efecto? Pues entre otras cosas, depende de los equipos directivos de los tres grandes entidades, Caixabank, Santander y BBVA, donde trabajan más de 100.000 de esos 160.000 asalariados que componen la plantilla del sector bancario español. 

La otra consecuencia de la IA es la de siempre: aún más dificultades para la generación analógica.

Lo mejor es utilizar la IA como documentación, que facilite y acelere el trabajo humano, pero la persona no debe delegar en la máquina la toma de decisiones, por ejemplo a la hora de conceder créditos

Y es que la IA puede utilizarse de dos formas, en banca y en carpintería: como documentadora la IA es utilísima. Lo que no debe hacerse es pasar de secretaria a abogado porque con esto estaremos enfriando las relaciones humanas hasta unos extremos realmente peligrosos. Las máquinas no hablan y cuando hablan dan asco, porque no tienen clemencia.

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En cualquier caso, lo mejor sería la implantación paulatina, no salvaje, de la IA en banca, utilizado la nueva tecnología como documentación que facilite y acelere el trabajo humano, no delegando la persona en la máquina la toma de decisiones, por ejemplo a la hora de conceder créditos. 

Insisto: cuidado con los neobancos. Ahora mismo, para lo que sirven es para despedir trabajadores de la banca tradicional, no mucho más

Y cuidado con los neobancos, ahora mismo, para lo que sirven es para despedir trabajadores de la banca tradicional, no mucho más.

Y ojo, a corto plazo, la otra consecuencia de la IA es la de siempre: aún más dificultades para la generación analógica, ya saben, los viejecitos y los jovencitos libres que aún pretenden saber leer y saber contar.