• España simplemente aguanta y tira hacia abajo del global pero la operadora continúa invirtiendo.
  • Alierta considera clave la incorporación de GVT en Brasil y de DTS (Canal ) en España.
  • Y a la bolsa parece gustarle la cuenta de resultados y la estrategia de la compañía.
  • 51.000 millones de deuda es una cifra respetable, pero lo cierto es que el ratio de apalancamiento no es muy alto. Cuando culmine la venta de Reino Unido, mejorará.
La actividad internacional de Telefónica, con presencia en países de importante 'creatividad gobernante', abre la puerta a que sus estados financieros sean reflejo del mundo convulso en el que actualmente vivimos. La maldición china, que parece que con el tiempo será un reflejo más literal que el enunciado de la misma, es algo que se refleja en su cuenta de resultados, en la que se reconoce el efecto de la actividad en Brasil, con una reducción importante de su resultado, o por ejemplo, en Venezuela, así como por el conjunto de operaciones societarias a las que se dedica habitualmente, convirtiendo en 'commoditie' sus participaciones sociales. No obstante, no lo hace tan mal, al menos últimamente, cumpliendo con lo previsto. Por segundo trimestre consecutivo, nos indica la entidad, refleja un crecimiento interanual de las principales variables: accesos ( 13%), ingresos ( 12,4%), OIBDA ( 6,8%), beneficio neto ( 70,4%) y beneficio por acción ( 62,1%). Por lo que respecta a los ingresos resulta interesante comprobar que en España se ha producido una reducción del 2,5%, centrando el incremento de su importe neto de la cifra de negocios, fundamentalmente en Hispanoamérica, con aumentos del 10%, para un total promedio del 12,5%. En cualquier caso una cifra de actividad de 23.419 millones de euros es algo suficientemente respetable. Sin embargo, es en el OIBDA donde se refleja en mayor medida cómo se le atraganta el mercado nacional, con una reducción de las cifras reportadas del 5,3%. En el caso de Alemania el aumento del 68,5% del resultado o en Hispanoamérica del 16,1% conlleva a un resultado interesante, que se refleja en un beneficio operativo (OI) por valor de 3.068 millones, una reducción del 8,0%. La reducción es sólo del 1,7% si consideramos el trimestre respecto al mismo periodo de 2014. A este respecto debemos recordar cómo la integración de Alemania se produjo hace sólo seis meses, y es ahora cuando empieza a mostrar evidencias de las sinergias derivadas de dicha integración. No obstante, nuestros socios alemanes no son la panacea para Telefónica, inmersa actualmente en un proceso de reestructuración e inversión importante. Lo más inquietante en su cuenta de resultados proviene del gasto por impuesto del periodo abril–junio con un ingreso de 314 millones de euros, fundamentalmente por la mayor activación de créditos fiscales en 2015, principalmente en España. En el primer semestre el gasto por impuesto asciende a 71 millones, sólo que contrasta con los 230 millones de euros del mismo periodo de 2014. Este dato nos va a costar algún disgusto, sirviendo de coartada para proponer un exorcismo a los tipos impositivos efectivos en el futuro, en el festivo año electoral en el que vivimos (nuestra personal maldición China). Lo bueno de estas cifras es el aumento del beneficio neto consolidado hasta unas cifras de 1.891 millones de euros en abril –junio de 2015, 1,7 veces superior interanualmente, y 3.693 millones de euros en enero– junio, 2,1 veces mayor. La evolución de las cifras de inversión realizadas por la entidad son reflejo de las expectativas que tiene César Alierta (en la imagen). En el caso de Telefónica España las inversiones aumentan en un 26,2%, cifra similar a las inversiones realizadas en Hispanoamérica por valor de 1.474 millones y un incremento del 28,2%. De hecho, don César, presidente del Consejo Empresarial para la Competitividad (CEC), nos regala buenas palabras sobre la fortaleza del nuevo ciclo de crecimiento iniciado en el trimestre anterior, así como de los beneficios que le reporta las incorporaciones de GVT en Brasil y DTS en España, activos que considera clave para fortalecer su presencia en ambos mercados y su liderazgo. Finalmente, y en relación al balance, podemos comprobar que la deuda neta financiera se sitúa en 51.238 millones de euros a junio de 2015, con un aumento de 5.611 millones en el trimestre, derivado principalmente por las inversiones financieras netas incluyendo cambios en el perímetro de consolidación, la retribución al accionista o pagos por prejubilaciones. Todo ello conlleva a un ratio de endeudamiento (deuda neta sobre OIBDA) de los últimos doce meses a cierre de junio de 2,92 veces. Incluyendo el cobro del total del valor de empresa por la venta de O2 UK, la ratio se situaría en 2,38 veces. Rodrigo de Silos [email protected]