• La prensa española manipula y descalifica a una de las cabezas mejor amuebladas de la Iglesia en nuestro país.
  • Por ejemplo, eldiario.es, que le tacha de ultracatólico y de homófobo.
  • No es casualidad que sea España la elegida por el NOM: es el trampolín perfecto para dar el salto a Hispanoamérica.
  • Entre las urgencias, el prelado habla de remediar la baja natalidad.
  • No para pagar las pensiones, sino porque no tener hijos pone en crisis la civilización cristiana característica de nuestro pueblo.
No se pierdan las conclusiones del obispo de Alcalá, Monseñor Reig Pla (en la imagen), con motivo del último congreso "La familia cristiana y la escuela católica: Minorías creativas para la renovación de la sociedad", celebrado en el mes de marzo. No tienen desperdicio, primero por su claridad y, segundo, por la profundidad de sus argumentos. Entre las cuestiones, una de vital trascendencia: la manipulación del lenguaje. "En estos momentos se está gestando y desarrollando un Nuevo Paradigma Mundial que promueve novedosos y confusos principios filosóficos, biológicos y morales, estratégicamente planificados, que distorsionan deliberadamente la naturaleza humana", asegura Reig Pla. Esta manipulación es clave porque sobre ella se desarrolla la "revolución antropológica" que "impulsa y expande los llamados 'nuevos derechos humanos' que confunden y denigran la verdad sobre la persona humana", explica el obispo. Entre esos nuevos 'derechos' destacan el aborto y la ideología de género. Y aquí viene lo peor: "España está siendo el laboratorio europeo de los cambios legislativos sobre estos nuevos paradigmas con una proyección hacia los países hermanos de Hispanoamérica". No se puede ser más claro. Por cierto, el que está llevando a cabo esos cambios, al menos desde hace seis años, es el PP de Mariano Rajoy. Tomen nota. Entre las urgencias, el obispo señala la baja natalidad, no porque estén en peligro las pensiones del futuro -que lo están-, sino por algo mucho más importante: "pone en crisis la civilización cristiana característica de nuestro pueblo", señala. Porque la clave para el futuro del cristianismo se encuentra en la familia cristiana y en la escuela católica. ¡Qué casualidad! Las dos instituciones que el NOM quiere erradicar del planeta. Por supuesto, el documento es mucho más extenso y profundo. Por ejemplo, Reig Pla habla con acierto de la "ambivalencia de la tecnología". Los beneficios de la tecnología digital son evidentes y bien conocidos, pero también entrañan riesgos. "Por un lado están la influencia que ejerce en el sistema de atención, llegando a 'hipnotizar' mientras estamos frente a la pantalla, y simultáneamente aumentando el umbral de excitación neuronal para prestar atención, que se traduce en una dificultad atencional cuando no estamos frente a la pantalla", señala el prelado. Y cuidado con los Facebook, Instagram, etc. "Algunas redes sociales y aplicaciones influyen en nuestro sistema de pensamiento, diluyendo nuestro concepto de intimidad y abriéndonos a una exposición casi constante y a una búsqueda de refuerzo social a través de simples motivadores como los mensajes de 'I like". Por tanto, mucho ojo con las redes sociales y con las pantallas, ya que "se convierten en un medio idóneo para crear corrientes de opinión, como puede ser la ideología de género, que junto con la premisa de que quien discrepe de ella es porque odia a las personas que lo defienden, se constituye en una imposición y una limitación al libre pensamiento" explica. Como era de esperar, las conclusiones de Reig Pla no han gustado a los progres ni a los colectivos LGTBI. Ni a los medios de comunicación españoles. Por ejemplo, eldiario.es titula "El obispo Reig Pla vuelve a la carga y cita como grandes males el 'amor libre', la realidad virtual y la 'pornificación". Una de dos: o no se han leído el documento o no lo han entendido. O tal vez se hayan dejado llevar por su cristofobia. En cualquier caso, como no tienen argumentos, pasan directamente a la descalificación y de ultracatólico -o sea, de católico- y de homófobo. Enhorabuena, monseñor, y gracias por mostrarnos el camino. Pablo Ferrer [email protected]