• "No es un castigo ni un impuesto", sino que obedece a la necesidad de que Londres cumpla con los compromisos que ha adquirido, explica Bruselas.
  • La UE también exige a Londres que mantenga "de por vida" los derechos de sus residentes en Reino Unido.
  • La UE no sólo exigirá que se respeten los derechos de residencia, sino que también reclama garantías en áreas como la educación, la sanidad y el reconocimiento de titulaciones.
  • Lo ha explicado hoy en rueda de prensa el jefe negociador de la Unión Europea sobre el Brexit, el excomisario de Mercado Interior Michel Barnier.
El jefe negociador de la Unión Europea sobre el Brexit, el excomisario de Mercado Interior Michel Barnier (en la imagen) ha dado una rueda de prensa hoy miércoles en Bruselas en la que ha presentado el borrador de la posición negociadora de la Unión Europea, un borrador que necesitará aún el visto bueno de los Estados miembros para ser ratificado. Sobre la factura que deberá asumir Reino Unido antes de su marcha, el mandato apunta las claves para pactar con Londres la "metodología" de cálculo a partir de las partidas que deberá cubrir, pero no ofrece ninguna cifra del monto que podría abarcar. Bruselas estima que la cuenta podría ascender a al menos 60.000 millones de euros, aunque no es un dato recogido formalmente en ningún documento. Barnier ha subrayado que la suma que el Reino Unido deberá pagar por salir de la Unión Europea "no es un castigo ni un impuesto", sino que obedece a la necesidad de que Londres cumpla con los compromisos que ha adquirido. En ese contexto, ha asegurado que los Veintisiete nunca han pretendido "pedir un cheque en blanco al Reino Unido", y ha insistido en que solo es cuestión de que ese país "pague sus cuentas". Por otro lado, Barnier ha explicado que la Unión Europea exigirá a Londres que mantenga "de por vida" los derechos de los ciudadanos europeos que hayan residido, residan o vayan a residir en Reino Unido hasta la fecha en que el país abandone el bloque comunitario. "Nuestro objetivo es claro, esos hombres y mujeres deben de poder seguir viviendo como hasta ahora y durante toda su vida", ha afirmado Barnier. Y ha explicado que la UE reclama estas garantías para "todos" los ciudadanos afectados por la "incertidumbre creada" por Reino Unido con su decisión de abandonar el club comunitario, lo que incluye a los aproximadamente 4,5 millones de ciudadanos europeos y británicos afectados a uno y otro lado del Canal de La Mancha. Además, ha aclarado que no sólo exigirán que se respeten los derechos de residencia, sino que también reclaman garantías en áreas como la educación, la sanidad y el reconocimiento de titulaciones; derechos todos ellos protegidos por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TUE). "Como negociador, me concentraré en los hechos, las cifras, la ley y las soluciones, no me guiaré por la emoción ni la hostilidad", ha declarado Barnier en una rueda de prensa en Bruselas, en la que ha apostado por resolver "con calma y sin dramas" las cuestiones más urgentes para avanzar en el proceso de desconexión. El mandato es el desarrollo técnico de la posición política fijada el pasado sábado por los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea a Veintisiete, en la que los derechos de los ciudadanos europeos en suelo británico son las prioridades del bloque. Los Veintisiete plantean una negociación gradual para no abordar la discusión sobre la forma que deberá tener el marco de las relaciones futuras hasta que no se den "avances sustanciales" en la primera fase, centrada en el estatus de los ciudadanos, el coste del divorcio y aclarar la situación de la frontera en el Úlster. La propuesta de Barnier es aún un borrador que puede ser modificado en próximas reuniones técnicas a Veintisiete, aunque el objetivo es que la versión definitiva sea adoptada por los ministros europeos de Exteriores en una reunión ordinaria el próximo 22 de mayo. A partir de entonces, la Unión Europea tendrá el instrumento legal para que Bruselas negocie en su nombre las condiciones del divorcio con Londres, aunque no abrirá las conservaciones hasta después de las elecciones en Reino Unido el 8 de junio. Andrés Velázquez [email protected]