• Y todo por las disputas entre las tres ramas de la familia fundadora: los Hevia Ferrer, los Bonet Ferrer y los Ferrer Noguer.
  • Es una de las grandes empresas españolas de vino espumoso y la líder vinícola en Alemania.
  • Por eso interesa tanto a la germana: se haría así con el liderazgo y se comería a un gran rival.
  • Henkell es filial del gigante de la alimentación Dr. Oetker, que es socio de Demetrio Carceller en Damm (posee el 25%).
Las aguas en Freixenet aún no están en calma, precisamente en uno de los momentos más inoportunos, pues estamos en vísperas de su momento más álgido de ventas (la campaña de Navidad). Un panorama que la coloca cada vez más cerca de acabar en manos de la alemana Henkell, es decir, del gigante alimentario Dr. Oetker. Y es que, como saben, está en el aire por las disputas entre las tres ramas de la familia fundadora: los Hevia Ferrer (29% del capital), los Bonet Ferrer (29%) y los Ferrer Noguer (42%). Freixenet es una de las grandes empresas españolas de vino espumoso -champán, cava- junto a Codorniú y J. García Carrión en nuestro país. Además, es la líder vinícola en Alemania y por eso interesa tanto a Henkell, que se haría con el liderazgo y se comería a un gran rival. Henkell, cuyo Ceo es Andreas Brokemper (en la imagen), tiene sus orígenes en una tienda de vinos fundada en 1832, que 25 años después creó una fábrica de champagne, entrando así en el sector del vino espumoso. En 1960 entró en el negocio del vodka y ha ido ampliando su portfolio con varias marcas y tipos de vino europeo (entre ellos, el Prosecco, un blanco italiano) y bebidas espirituosas. Pero Henkell no es una empresa familiar y además, desde 1996 es una filial del gigante de la alimentación Dr. Oetker, que es socio de Demetrio Carceller en Damm al poseer el 25% (tercer accionista de la cervecera española). En su último año fiscal (2015) tuvo unas ventas de 689,1 millones de euros. Freixenet es una perita en dulce para los alemanes, pero curiosamente fue una de las ramas familiares (los Hevia Ferrer) la que recurrió a ellos y les planteó venderles su 29%. El motivo, meramente económico. La oferta de Henkell sigue encima de la mesa, y gusta a la mitad de los Bonet Ferrer, además, ahora podría conformarse con una participación minoritaria (en torno al 20%)… pero quizá ese sea sólo el primer paso. Cristina Martín [email protected]