• Factura 2.000 millones, debe 700 y pierde 500. El mercado ya no le perdona.
  • Ahora, hay que saber si la SEPI estaría dispuesta a poner más dinero o simplemente se diluiría. En Defensa no están por la labor, Montoro, tampoco.
  • Abril-Martorell se libró del financiero Juan Carlos Baena y  le sustituyó por el financiero, Javier Lázaro.
  • Y Javier de Andrés, el Ceo, continúa en su puesto. Y los consejeros también.
  • Deterioros y sobrecoste de los proyectos: 264 millones de euros, casi todo procedente de Brasil.
  • Indra necesita menos financieros y más vendedores.
Lo de Indra es un desastre y el mercado le ha sentenciado. Sí es cierto que el mercado no es otra cosa que inversores y especuladores interesados pero, créanme, no conviene cabrearles en exceso. Y ojo, porque cuando Fernando Abril-Martorell (en la imagen) comenzó a enmendarle la plana, mejor, las cuentas, a su antecesor, Javier Monzón, el mercado aplaudió, le gusta que le digan la verdad. Pero aún más que la verdad les gusta ganar dinero y la acción no ha hecho otra cosa que despeñarse, especialmente al conocerse los resultados de enero a septiembre. Vamos a ver: la ingeniería es hoy una compañía con una facturación de 2.000 millones de euros, una deuda global de 700 y unas pérdidas de 500. Sólo en deterioros y sobrecostes de los proyectos tiene una merma de 264 millones de números rojos, casi todos ellos en Brasil. Oiga, señor Abril-Martorell: ¿Y para esto ha necesitado usted diez meses? Y encima ha echado a Juan Carlos Baena, el financiero, y lo ha sustituido por otro financiero de su confianza, de PRISA, Javier Lázaro. Y encima no ha tocado al Ceo, a Javier de Andrés. Y, ya puestos, ¿tampoco ha tocado a uno sólo de los consejeros? ¿Qué pasa, no se enteraban de nada? ¿El Ceo tampoco? Menos financieros y más vendedores, oiga. Lo más importante. Indra está abocada a una ampliación de capital. Y puede ser un problema. En primer lugar -lo ha dicho muchas veces- a Cristóbal Montoro no le agrada que la SEPI se endeude más. Por otra parte, en Defensa tampoco están por la labor. Están de retirada. Por tanto, el peso de la ampliación de capital redundaría en Telefónica. Pero la teleco de Alierta no está como para mantenerse en la aventura. Eulogio López [email protected]