• Al menos, una acusación no demostrada.
  • Y los indicios no parecían demasiado solventes.
  • Dos años después no se sabe de qué se acusa ni a quién se acusa. Pero el banco español ya está cerrado.
  • Más bien era xenofobia financiera estadounidense respecto a los venezolanos.
  • Ahora se ha vendido la gestora de fondos… y lo que ha costado que lo acepte la CNMV.
  • Queda por vender alguna cartera de inmuebles. Aún así, habrá una pequeña quita.
  • Los principales perdedores son los trabajadores del banco. Por ejemplo, ahí terminó la carrera de José Pérez.
Dos años después de la intervención del Banco Madrid, mejor, de su matriz andorrana, la Banca Privada de Andorra (BPA), aún no se sabe de qué se acusa ni a quién se acusa. Los estupendos servicios secretos norteamericanos advirtieron que la Banca Privada de Andorra, propietaria del español Banco de Madrid, podía estar blanqueando capitales bolivarianos y, de paso, se añadió la nota de color favorita en USA: y rusos. De inmediato, de una forma bastante servil hacia el imperio, el Banco de España intervino el Banco Madrid, que nada tenía que ver con el asunto -quizás porque no había asunto alguno- y liquidó la entidad. Conclusión, un banco perdido, unos trabajadores al paro y unos clientes que han recuperado su dinero, tras haberlo inmovilizado, salvo un pequeño grupo que tendrá que sufrir una pequeña quita. ¿Los norteamericanos presentaron pruebas del presunto lavado de dinero bolivariano o ruso? Nunca. ¿Los indicios eran próximos? No, lejanos, muy lejanos… y no explicitados. Todo se basaba en la 'diligencia debida'. La norma obliga a comunicar a las autoridades operaciones sospechosas. Pero este no era el caso. Además, ¿a comunicarlo a quién? ¿Al FBI? El caso es que la xenofobia financiera norteamericana, sin mostrar pruebas, ni tan siquiera avalar indicios, consiguió paralizar uno de los tres grandes bancos andorranos y, de postre, la filial española de Banco Madrid, que nada ha hecho y que ahora anda en liquidación. De paso cerró un banco, que perdió su plantilla, sus directivos, por ejemplo Pepe Pérez (en la imagen), ex director general del Banco de España y del BBVA, cuya carrera terminó allí, además de que muchos clientes vieron retenidas sus cuentas y no pudieron disponer de su dinero. En definitiva, servilismo español ante el imperio y xenofobia norteamericana, que se permite acusar sin pruebas y obligar a cerrar un banco en la otra punta del mundo porque a algún chalado en Nueva York le dio por buscar fantasmas donde no había. Dos años de acusaciones sin saber de qué se acusa y a quién se acusa. Esto es España, colonia gringa en el flanco suroccidental de Europa. Eulogio López [email protected]