Antes de empezar, escuchen ustedes lo que dijo el general retirado, Rafael Dávila, en el programa Horizonte: nada menos que un miembro de la cúpula militar (el Jemad y con tres jefes de los tres ejércitos) antes de la reunión con el Rey sobre Ceuta y que tanto ha molestado en Moncloa.
Dávila, -y casi se le escapa que estaba hablando del número 1 del ejército español, el Jemad, Teodoro Esteban López Calderón-, aseguró que alguien por encima de éste, es decir, el Rey, le convenció de que no lo hiciera.
Y ahora vamos con el asunto.
España se está convirtiendo en un país de opereta, una España invertebrada en la que el ciudadano no confía en las instituciones y éstas están enfrentadas entre sí. Por ejemplo, Zarzuela y Moncloa. Por cierto, cundo lo empezamos a decir en Hispanidad, años ha, no fueron pocos los que hablaron de exageraciones periodísticas. Cuando el enfrentamiento pasó de institucional a personal: el Rey no aguanta a Sánchez y éste desprecia al monarca. Y ya en el colmo del disparate, el disparatado Sánchez amenaza con un referéndum que lleve a la III República.
Hace dos días -lo del general Dávila- el Rey recibía a toda la cúpula militar y a una tal Margarita Robles para informarse sobre Ceuta. Para ser más exactos para que no se le siguiera ninguneando en Ceuta y para que Sánchez dejará de echarle un pulso con la prohibición monclovita de viajar a la ciudad autónoma.
Por si faltaba algo, la Casa Real, harta de esperar el permiso monclovita, comunicaba en la mañana del jueves que sí, que los Reyes, Don Felipe y Doña Letizia, viajarán a la ciudad autónoma... pero sin especificar cuándo, será cuando lo permita Pedro.
¿Cómo es posible que un Sánchez, que la mayoría desea en la oposición, o en la trena, enfrentado hasta con el poder judicial próximo a él, a todo el frente económico que le rehuye, a Estados Unidos e Israel, chantajeado por Mohamed VI, despreciados por muchos de sus correligionarios, todos aquellos que no le deben el puesto, aguante en el cargo? Pues, por una razón muy sencilla: Sánchez es ahora un entusiasta del cuanto peor, mejor, porque lo único que ahora puede mantenerle en el poder es que se llegue algo parecido a la guerra civil, que se pase de la actual España irresponsable a la España a garrotazos. Ejemplo: que sea necesario decretar una Gobierno de Excepción para que no se puedan convocar elecciones
Y no olviden que si no hay elecciones, Pedro Sánchez no puede perderlas.