Lo ha dicho el Papa, en un mensaje enviado al Congreso de la juventud de África occidental: "Nuestras preguntas más profundas no encuentran ni escucha ni respuesta en el desplazamiento infinito en nuestro teléfono móvil, que capta nuestra atención mientras deja nuestra mente cansada y nuestro corazón vacío".

Al parecer, el móvil resulta muy útil para hablar de todo y para no comunicar nada pero, sobre todo, tu mundo no puede ser el móvil, porque el hombre necesita de un alguien y el móvil es una máquina, un algo.

El mensaje fue emitido antes del Informe PISA. En todo caso, a lo mejor hay que prohibir el móvil hasta la vida adulta. O a lo mejor hay que animar a los jóvenes a leer y, aún más, a escuchar.