El grupo Volkswagen ha evitado un fuerte conflicto laboral en Alemania, pues ha confirmado 50.000 despidos en todo el mundo, no sólo en su país, como se barajaba en un principio y que ya había generado un choque con la plantilla y los sindicatos. Sin embargo, no ha aclarado lo que pasará con la marca SEAT ni con el cierre de cuatro plantas germanas (Emden, Zwickau, Hanover y Neckarsul).

El Consejo de Supervisión (el órgano que de verdad manda en las empresas germanas al supervisar y tener la última palabra sobre lo que decide el Consejo de Administración) ha aprobado por unanimidad el plan de ajuste denominado ‘Future Plan 2030’. Recuerden que se compone de 20 miembros: diez representantes de los accionistas (el holding Porsche SE controla el 53,3% de los derechos de voto; el estado federado alemán de Baja Sajonia, el 20%; y QIA -el fondo soberano de Catar-, el 17%) y diez representantes de los accionistas (siete elegidos por la plantilla y tres representantes sindicales).

En las últimas horas, el Consejo de Supervisión del grupo Volkswagen ha aprobado dichos ajustes y el presidente de dicho órgano, Hans Dieter Pötsch, ha afirmado que eso “demuestra de manera contundente que la transformación de la empresa se está impulsando con todas sus fuerzas”. Ahora será el Consejo de Administración el que impulsará, junto con las marcas, las sociedades y los representantes de los trabajadores, las medidas necesarias, según ha avanzado el CEO del grupo alemán, Oliver Blume, añadiendo que se invertirán miles de millones para hacer que las marcas icónicas “sean aún más atractivas, sólidas y competitivas”.

Aunque se mantiene la incógnita sobre la pretensión de cerrar la marca española SEAT en 2029 y centrarse en la premium Cupra. Ante todo esto, desde la filial española SEAT S.A. se señaló que “no se ha tomado ninguna decisión aún”, pero se reconoció que “el contexto global ha cambiado significativamente, lo que ha impactado de manera severa en el sector del automóvil, especialmente en el último año”. Desde el comité de empresa de SEAT se ha considerado “inaceptable” que la histórica marca española que cuenta con 76 años de historia pueda desaparecer y ha apelado a las Administraciones públicas a evitarlo. Por su parte, el presidente de la Generalitat de Cataluña, el socialista Salvador Illa, ha referido que desde el Govern harán “lo que sea” para preservar los empleos de la compañía en Cataluña, recordando que son “esenciales” para la economía catalana. La fábrica que SEAT S.A. tiene en Martorell (Barcelona) emplea a unas 12.000 personas, dentro de una plantilla que asciende a unas 15.000 en toda la filial, y actualmente produce siete modelos: tres de la marca SEAT (Ibiza, Arona y León), tres de la marca premium Cupra (Formentor, León y Raval) y el Volkswagen ID. Polo. El Cupra Raval y el Volkswagen ID. Polo se empezarán a producir el pasado marzo.

Volvamos al plan de ajuste del grupo Volkswagen que se ha aprobado y que ha sido bien recibido por el mercado: su cotización sube un 5,79%, una pequeña alegría ante la depreciación bursátil del 24% que acumula en lo que va de año. Empecemos hablando de los despidos: se llegó a barajar 100.000 (15% del total de la plantilla, que asciende a unos 660.000 trabajadores) y luego se pasó a 50.000 en Alemania (donde emplea a 248.000 personas), pero ahora se ha aprobado un recorte de 50.000 empleados en todo el mundo, lo que supone un 7,58% de la plantilla, sin concretar cómo será su aplicación y distribución.

El Consejo de Supervisión del grupo alemán sólo se ha referido que la capacidad real de producción exceden en 500.000 vehículos por año en sus plantas europeas, lo que hace inviable mantener las plantas de Emden, Zwickau, Hanover y Neckarsulm, por lo que no está garantizada su posición en el sistema productivo en el periodo 2031-34 y se están buscando usos alternativos a las mismas. Por tanto, por ahora, no se cierran estas cuatro plantas alemanas, donde hay un total de 13. Así se entiende mejor la reacción de Christiane Benner, vicepresidenta del Consejo de Supervisión y primera presidenta del sindicato IG Metall, señalando que se ha “trabajado intensamente para encontrar buenas soluciones en esta situación de crisis” del grupo y que las decisiones deben incluir expresamente el desarrollo de escenarios de futuro “para todas las plantas”. Además, Daniela Cavallo, presidenta del Comité de Empresa, ha añadido que el plan de ajuste “es necesario para llevar con éxito a nuestro grupo a la próxima década, sin que los proyectos asociados recaigan unilateralmente sobre los empleados”.

Unos ajustes a los que se suma una reducción del portfolio de marcas en un 50% y de su complejidad en un 75% para 2035 para obtener mayores volúmenes por modelo, menores costes y mayores economías de escala, pero teniendo en cuenta las particularidades de sus mercados. También desarrollará un modelo de toma de decisión para reducir costes y establecer sinergias, y el Consejo de Supervisión ha decidido limitar su poder para decidir sobre las medidas que afectan a las decisiones relevantes. Además, se fortalecerá la base financiera con la vista puesta en unas ventas de 9 millones de vehículos en 2030, un 4% superior al objetivo de este año; un resultado operativo de 31.000 millones de euros (muy superior a los 21.000 millones que espera el consenso de analistas a largo plazo) y un margen operativo del 9% frente al del 4,3% previsto para este año y superando el que estima el consenso de analistas (6,1%). Parecen cifras demasiado optimistas y no despejan la sospecha de que las incógnitas que hay ahora se acaben confirmando, es decir, la desaparición de la marca SEAT y el cierre de más fábricas que las citadas. Veremos.