Francisco Reynés ha lanzado una advertencia al Gobierno Sánchez en general, y a la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Sara Aagesen, en particular, al referir que “el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) ha quedado obsoleto, incluida su actualización”. Así lo ha expresado en la inauguración del XI Foro de Energía que organiza El Economista, haciendo referencia a un plan para el periodo 2021-2030 que se revisó en septiembre de 2024, pero no es del todo cierto porque conviene subrayar que dicho plan ya nació obsoleto y con objetivos imposibles de cumplir por el ecologismo desmedido de Teresa Ribera (hoy vicepresidenta europea) y su entonces número dos, Sara Aagesen.
Recuerden que el PNIEC se aprobó en 2020, pero ya incluía metas imposibles de alcanzar. Por ejemplo: 3.500 megavatios (MW) de nuevo bombeo, 2.500 MW en almacenamiento en baterías, 5.000 MW de termosolar y 5 millones de vehículos eléctricos para 2030. En su revisión, no sé rectificaron dichas metas, sino que se pecó de aún más optimismo utópico, algo que se pudo ver en: aspirar a 62.000 MW de eólica frente a los 31.000 MW que había en ese momento y a 76.000 MW de solar desde 26.000 MW; llegar a 12.000 MW de hidrógeno verde desde 15 MW instalados en ese momento (de los que 13 aún no funcionaban), pero ojo porque para producir cada megavatio de este vector energético se requieren entre tres-cuatro veces de potencia renovables; además, se elevó la cifra de almacenamiento a 18.913 MW y la de vehículos eléctricos a 5,5 millones de unidades. Y todo esto manteniendo el cierre de los siete reactores nucleares...
También cabe referir que desde el año 2020 muchas cosas han cambiado en el contexto geopolítico internacional: por ejemplo, la pandemia del Covid-19, dos guerras (la de Ucrania y la Irán) que están suponiendo un duro golpe para el sector energético en cuestión de suministro y de precios. Y en el caso de España, se suma el gran apagón del 28 de abril de 2025 y la actual invasión de Ceuta, entre otras cosas.
Reynés ha señalado que dicho foro sobre energía se suele ver enmarcado por algún hecho de actualidad, en esta ocasión el ataque de hutíes a Arabia Saudí. También ha recalcado que estamos “en un momento especialmente relevante para el sector desde hace años” y como la energía es importante para “la industria, la economía en general y el desarrollo del bienestar de las personas”, se deben tomar medidas. En su opinión, las que permitan marcos incentivadores y estables para tomar decisiones, por ejemplo, sobre la urgente inversión en redes; cambiar la gestión de la Administración para agilizar los complejos procesos administrativos y la obtención de permisos (el famoso permitting), que se ha convertido en el principal cuello de botella; y una planificación rigurosa del sistema energético porque “el PNIEC ha quedado obsoleto, incluida su actualización”.