Al rebufo de Ceuta, las relaciones entre Felipe VI y Pedro Sánchez no pueden ser peores.
Las relaciones entre Pedro Sánchez y Ana Botín se han quedado en la famosa frase del presidente del Gobierno: "Si estamos haciendo lo contrario que Botín es que vamos bien". La verdad es que la presidente del Santander no soporta al presidente del Gobierno pero eso es algo común entre personas de la más variada condición.
Lunes por la mañana: se estrena la colección de obras pictóricas del Banco Santander, en la antigua sede social de la entidad, en la capital cántabra, en el Paseo de Pereda, allí donde está colgado El Lechuga y su cuadrilla. O lo estaba cuando era el despacho de Emilio Botín López y de Emilio Botín Ríos.
Ahora, se ha convertido en museo, con obras de Rubens, el Greco, Goya, y siga ustedes contando. Un señor museo en una ciudad de provincias.
Lo curioso es que lo ha inaugurado el Rey Felipe VI y tan sólo estaba presente un miembro del Gabinete, en calidad de ministro de guardia para los viajes regios.
Y aún más curioso es que la RTVE de José Pablo López, la voz del amo monclovita se haya cuidado en sus informativos de presentarnos al monarca viendo cuadros pero no a las muchas instantáneas que el jefe del Estado comparte con Ana Botín. La relación ente ambas familias, Borbón y Botín, siempre ha sido excelente, tanto entre don Juan Carlos y Emilio Botín como por la amistad que une a la Reina Sofía con la madre de la presidente del Santander, Covadonga O'Shea, que también estaba en el acto.
¿Una coincidencia sin mayor importancia? Me temo que no. En Hispanidad ya hemos dicho que el Ibex 35 espera con entusiasmo la caída de Pedro Sánchez, pero aquí no se mueve nadie. El destino, o mejor, la colección pictórica de los Botín, ha servido para reunir, y con no escaso entusiasmo, a dos de los personajes que más odia don Pedro en el momento presente: al que más, al jefe del Estado, pero también a una empresaria de renombre internacional que lleva años esquivándole... porque no se fía de él.
Pedro, que te estás quedando sólo, aunque el siempre dice que mejor sólo que mal acompañado. Sánchez busca ahora el voto de los comunistas y el de la España rota, la de los nacionalistas que pretenden destruir el país. Con ese Frente Popular -socialistas, comunistas y separatistas- ha ido aguantando durante ocho años.
En todo caso, si el presidente no tiene quién le escriba... tampoco le importa.