Agrolimen, la sociedad de la familia catalana Carulla, se ha mantenido en 2025 sin demasiadas alegrías ni disgustos importantes. Y es que ha estancado sus cifras de ventas y beneficio, en un contexto de elevada inflación, al tiempo que ha elevado la deuda, por salir de compras.

Se trata de la dueña de Gallina Blanca (denominada GF Foods desde 2015), que tiene entre sus productos: fideos (por ejemplo los famosos Yatekomo), caldos y saborizantes (Avecrem, Star), sopas y comidas preparadas, salsas y otros (la marca de pasta El Pavo, entre ellos). Asimismo, es propietaria de la multinacional de alimentos para perros y gatos Affinity Petcare. Además, posee otros negocios, como Natures Menu y Nature’s Variety en los mercados internacionales, y una participación en la empresa española Delicium Petfoods (dueña de la marca de comida natural para perros Dogfy Diet).

El origen de Agrolimen está en la compañía que fundó Lluís Carulla Canals en 1937, apostando por los cubitos de caldo concentrados que su mujer, María Font, le ayudaba a preparar. El portfolio se fue ampliando con más productos y alianzas de distribución de productos con las multinacionales estadounidense Procter & Gamble (P&G) y Borden, así como la familia, pues el matrimonio tuvo seis hijos y 17 nietos. Agroalimen se constituyó en 1964 para apostar por la diversificación en otros sectores, como: productos de higiene femenina (Arbora & Ausonia), golosinas y confitados (Joyco), refrescos (Trinaranjus), vinos, productos dietéticos (Bicentury), cadena de productos congelados La Sirena o la aerolínea low cost Clickair. Sin embargo, a partir de los años 2000 fue vendiendo dichas marcas para centrarse en el negocio alimentario, tanto de personas como de animales.

En 2025, Agrolimen ha estancado sus ventas en 2.394 millones de euros, por encima de los 2.284 millones facturados en 2022. Algo en lo que ha influido la elevada inflación, la ralentización del consumo y la reducción de su presencia en Francia y Bélgica. De esos 2.394 millones en ventas, GB Foods, su principal negocio, ha aportado 1.426 millones (+1,3%) y Affinity Petcare, 953 millones (-2,5%).

Por su parte, el resultado de explotación ha subido un 9%, hasta 270 millones. Y el beneficio neto se ha mantenido en 167 millones, siendo muy similar al del año anterior y algo por encima de los 165,9 millones que ganó tres años antes. Esto se debe al buen rumbo de sus mercados estratégicos (España, que es el primero; Nigeria y Ghana), compensando la caída generalizada de las exportaciones, sobre todo, en EEUU (-63%), Italia (-23%), Bélgica (-10%), Francia (-33%) y China (donde ha cuadruplicado pérdidas).

Agrolimen ha visto elevarse su deuda hasta 792,78 millones al salir de compras, dentro de su apuesta por el crecimiento inorgánico. Desde 2025 ha adquirido la senegalesa Agroline (marca especializada en producción de condimentos) y la empresa estadounidense de alimentación para perros Ollie Pets. Asimismo, ha elevado su participación al 80% en Delicium Petfood y al 100% en Nature’s Variety China. Claro que también vendió tres compañías en Francia y Bélgica.

Pese a estancar ventas y beneficio, Agrolimen repartió dividendos de 8,4 millones a sus accionistas. Además, aumentó su plantilla un 5,4%, hasta 5.339 trabajadores. Pero entre sus planes de futuro y compras no se baraja la de Pastas Gallo.

Cabe recordar que Lluís Carulla Canals no sólo creó Gallina Blanca. Desde joven, tuvo sensibilidad por la cultura catalana y fundó la revista El Francolí; y más tarde, creó la asociación cultural y política Òmnium Cultural junto a Juan Bautista Cendrós, Félix Millet, Juan Vallvé y Pablo Riera, que en la última década se ha mostrado a favor de la independencia y cuyo líder, Jordi Cuixart, fue encarcelado por sedición y años después fue indultado por el Gobierno Sánchez. Carulla Canals también creó la Fundación Jaume I (ahora Fundación Carulla), la editorial Barcino, el Museo de la Vida Rural y el diario nacionalista catalán Ara. El primer sucesor de Carulla Canals fue su hijo Lluís, quien años después cedió el testigo a su hermano Artur, y fue precisamente en su casa donde tuvo lugar una famosa cena el 7 de julio de 2015, junto a Antonio Brufau, presidente de Repsol, y Leopoldo Rodés (quien falleció horas después en un accidente de tráfico), donde defendieron un nacionalismo catalán moderado y la idea de que había que intentar parar la deriva independentista de Artur Mas. En octubre de 2017, en plena crisis catalana, Gallina Blanca fue una de las empresas que no huyó de Cataluña.