Día tras día publicamos casos de okupación y mostramos la caradura y la impunidad de los 'vulnerables' protegidos por el Gobierno, que carga a los ciudadanos con la responsabilidad de mantener a los que no pueden acceder a una vivienda por su gran Ley de Vivienda. Y como era de esperar, los españoles empiezan a cansarse. Lo vemos con las medidas a la desesperada que estaban llevando a cabo ciudadanos: desde tapiar puertas, a demoler la vivienda aprovechando una salida del okupa o tomar el Pleno de un Ayuntamiento.
Un nuevo caso ha sucedido en el municipio asturiano de Muros de Nalón. Los propietarios de un palacete residen en Madrid, la empleada del hogar que tienen contratada acude a su puesto de trabajo y cuando entra al palacete se encuentra con tres personas en el interior.
María Elena Menéndez es el nombre de la empleada, que explica que no reconoció al primer individuo como miembro de la familia propietaria y le exigió que se fuera: "Pero qué dueño va a ser usted ni qué nada", le dijo. "Salga de aquí ahora mismo, porque usted aquí no es nada".
Menéndez cuenta lo sucedido a la Radiotelevisión del Principado de Asturias, y explica que el hombre salió de una zona de despachos con papeles en la mano mientras asegurando que él era el propietario del palacete.
💥Ocupación frustrada de un palacete en Muros de Nalón. A esta trabajadora encargada del mantemiento, le tienen que poner un monumento, bravo por ella y por todos los valientes que se enfrentan a los okupas #STOPokupas
— Jali #STOPokupas (@jaliroller) December 30, 2025
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Para sorpresa de la empleada, había dos personas más en el interior, otro hombre y una mujer, todos ucranianos. Menéndez no se acobardó y preguntó si pensaban quedarse, cuando los okupas le dijeron que sí, ella decidió quedarse también con ellos: "Si ustedes se van a quedar, yo también me quedo, porque soy la empleada y tengo más derecho a estar aquí que ustedes".
La situación se prolongó durante unas cinco horas, hasta que finalmente intervino la Guardia Civil. Menéndez cuenta que los okupas accedieron por una ventana de la parte trasera y que los tres pidieron dinero para abandonar la casa. La familia propietaria se negó a pagar y propuso pagarles una noche de albergue, pero los okupas no aceptaron la contraoferta.
Cuando llegaron los agentes, los okupas consultaron a un abogado y decidieron marcharse. Posteriormente, la propietaria del inmueble interpuso una denuncia en una comisaría del Cuerpo Nacional de Policía en Madrid. El escrito fue remitido posteriormente a la Guardia Civil de la Zona y Comandancia de Asturias para su tramitación.