Como el tema eterno del desempleo, tras casi ocho años en el poder, seguimos esperando que el Gobierno Sánchez y su vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, nos desvele el número aproximado de los “parados fijos discontinuos”. Con la regularización masiva ordenada por Real Decreto nos tememos que pase lo mismo. 

De entrada no sabemos cuántos se van regularizar, ¿hasta que se acabe el cupo de los 500.000 anunciados oficialmente, dejando al resto con un portazo en las narices? ¿Cómo controla la Administración pública el número de solicitudes de todas las comunidades autónomas? A falta de un censo oficial, se calcula que actualmente existe casi un millón de extranjeros sin papeles en España, con tendencia en aumento en vista a la llegada masiva de pateras y saltos de vallas fronterizas casi a diario y el efecto llamada de no pocos ilegales de otros países que correrán para obtener papeles en España. 

Según algunas encuestas, el 70% de los españoles se oponen a la regularización de Sánchez. Por si fuera poco, a ese número indefinido hay que añadir más de 2,5 millones de extranjeros que solicitarán la nacionalidad española vía la “ley de nietos” del Gobierno con derecho a votar. El pelotazo y a la vez suicidio demográfico no puede ser más descarado. 

De lo que tampoco se tiene constancia es de los que acumulan delitos que llegan sin identidad pero corren ahora por obtener identidad incluso camuflando sus historiales acogiéndose a la regularización. Se ha anunciado que los prisioneros extranjeros en cárceles españolas (30%) también podrán acogerse a la regularización. 

A ese número indefinido hay que añadir más de 2,5 millones de extranjeros que solicitarán la nacionalidad española vía la “ley de nietos” del Gobierno con derecho a votar

Pero a pesar de todo, se trata de una regularización singular: ya que quedan excluidos los migrantes de origen saharaui (para no molestar o mejor dicho por imposición una vez más de Marruecos), los ucranianos (que huyen de la guerra), los venezolanos (que huyeron de la dictadura de Maduro) y en determinadas comunidades autónomas se establecen cuotas como exigen los indepes catalanes y el propio Govern de Salvador Illa para contener fricciones raciales. Históricamente en la comunidad catalana se discriminaba al inmigrante hispanoamericano y se favorecía al de otra nacionalidad bajo la premisa de que aprenderían antes el catalán. 

Menos mal que no tenemos taiwaneses porque los habríamos excluido por decisión de China. No sabemos de qué guerra huyen los tantísimos menas marroquíes llegados a España. El rey Mohamed VI gasta millonadas en estadios de fútbol, armamentos e infraestructuras que nosotros financiamos, y sin embargo, no se hace cargo de sus mozalbetes y reclusos que expulsan para España. 

Como bien vemos, todo muy cristiano e igualitario respetando los derechos humanos, los principios socialistas y progresistas pero solo de unos cuantos. Paradójicamente, mientras, “expulsamos” cerca de un millón de jóvenes recién graduados por falta de perspectivas laborales en España (fuga de cerebros) en busca de oportunidades a otros países, Sánchez se puede permitir el lujo de romper el grito de la Revolución Francesa (“carrera abierta al talento”) y reemplazar esas mentes prodigiosas regularizando a otro millón largo de analfabetos, menas y migrantes sin identificación y sin apenas capacitación. En el mejor de los casos, se les autoriza la homologación académica y convalida hasta permisos de conducir magrebís en desigualdad de condiciones a los nacionales.

Mientras en Occidente por tanto, se busca con ansia a mano de obra técnica para afrontar los retos de la IA y la transición eco-digital del futuro, en España se buscan camareros, manteros, cuidadoras, carteristas y gente del campo por aguantar, en no pocos casos, jornadas extenuantes y un salario miserable. 

Paradójicamente, mientras, “expulsamos” cerca de un millón de jóvenes recién graduados por falta de perspectivas laborales en España (fuga de cerebros) en busca de oportunidades a otros países

En ciertas autonomías como Cataluña, Comunidad Valenciana, País Vasco, Baleares, etc. se discriminaba a profesionales cualificados en distintos sectores por no manejar el C1 de catalán o vasco. La dureza del realismo y las carencias laborales producidas con efectos sobre los pacientes, por ejemplo, les hacía al final recurrir a extranjeros con papeles que hablan español en lugar de españoles con deseos de trabajar en esos territorios bilingües. 

Las exigencias del idioma co-oficial no solo se aplica en el sector público sino que en el privado en numerosas ocasiones las candidaturas se desechan si no hay justificación del dominio de ambas lenguas. Y cuando no es así, existen numerosos antecedentes de comercios denunciados y acosados con multas por mantener personal que atiende al público sin hablar el idioma autonómico, vulnerando todo tipo de derecho constitucional. 

Claro, que en el fútbol era distinto. Por aquí han pasado jugadores y entrenadores como Messi, Neymar, Yamal, Flick, Nico Williams, Djaló, Take Kubo o Zajarián, etc., a los que han hecho la vista gorda con las lenguas co-oficiales del país. 

Los efectos de la regularización fija discontinua  de un millón largo con su correspondiente reagrupación familiar hasta un número sin calcular, hará tensionar los ya de por sí mercados estresados de la vivienda, servicios sociales, listas de espera récord en sanidad, agravando el fracaso escolar en educación y un mercado laboral falto de competitividad. El sugerido reemplazo de los baby-boomers para costear las pensiones podría sufrir un estrepitoso fracaso cuando a pesar de tanto migrante extranjero, España retrase su transición ecodigital, empeore su renta PIB per cápita y productividad por lograr algo más que papeles: que una buena parte de los solicitantes vivan de la sopa boba (o sea, de las prestaciones sociales).

Sánchez ya ha comentado que da otros privilegios a los menores regularizados: «En las guarderías van a tener prioridad», mientras los hijos de españoles sufrirán aún más la carencia de plazas públicas. 

Se da también la paradoja de que se tarda menos en conceder ayudas urgentes a migrantes sin recursos que en conceder las ayudas a la dependencia de miles de ancianos en situación de extrema vulnerabilidad. Muchos terminan por fallecer antes de ver concedida la ayuda a la dependencia. 

El rescate de aerolineas sin aviones se concede en tiempo récord, el de un anciano minusválido e incapacitado para acostarse, asearse o vestirse requiere de infinitas instancias y una santa paciencia burocrática.

Lo que España afronta es la universalidad del estado de bienestar. Tenemos pocas prestaciones pero queremos compartirlas con todos los extranjeros que lleguen al país. 

Efectos perversos sobre Europa

Una vez que la población regularizada obtenga su residencia legal en España, no solo correrán a los servicios sociales para obtener el certificado de vulnerabilidad con derecho a vivienda gratis y el IMV (Ingreso Mínimo Vital), sino que además ganarán libertad de movimiento por el espacio Schengen

Existe además una alta probabilidad de que un porcentaje significativo de los solicitantes utilice España solo como "puerta de entrada" legal para emigrar posteriormente hacia el norte de Europa buscando salarios más altos, lo que tensionará también el recién estrenado Pacto Europeo de Migración y Asilo. Alemania va a vigilar de cerca los aviones procedentes de España para evitar la entrada de inmigrantes. Francia se niega a aceptar la libre circulación por Europa de los regularizados de Sánchez. Lo más sorprendente es que Sánchez impone por real decreto una convulsión social sin debate en el Parlamento ni en la Comisión Europea.  España así se desmarca del criterio común europeo y sin el visto bueno de la UE.

Con razón se preguntan fuera si España -al margen de otras implicaciones políticas extraterritoriales- será capaz de transformar su tejido productivo para retener el talento nacional, al tiempo que integra a los nuevos cotizantes en un mercado laboral sin caer en la explotación de la mano de obra barata. Hasta que eso no se produzca, padeceremos de más rostros regularizados fijos discontinuos.