Recogíamos en Hispanidad las declaraciones de dos españolas perseguidas, Elena Ramallo y Sonia Sierra, por pedir la prohibición del velo islámico en las escuelas: "El hiyab significa que la mujer es impura y que tiene que ir tapada de arriba abajo, para no provocar a los hombres"
Si aceptamos esto en nuestro país, "¿qué pasa con las que no nos tapamos? Que sí somos susceptibles de ser agredidas sexualmente". Sierra recordaba las cifras oficiales: "El 52% de las violaciones son perpetradas por personas de origen extranjero".
Muy distinta es la visión del Ministerio de Igualdad, de Ana Redondo, que a través del Instituto de las Mujeres, ha publicado un informe, titulado ¡Con eso no!: Discriminación de las jóvenes musulmanas con hiyab en el sistema educativo, en el que analiza el uso del velo islámico en colegios e institutos españoles y documenta casos concretos de colegios e institutos que han restringido o prohibido esta prenda.
Veamos alguno de los argumentos esgrimidos en el informe para, no sólo no prohibir la prenda, sino para justificar su uso.
"Hay institutos de educación secundaria y formación profesional en los que las jóvenes hiyabis (o sea, con pañuelo) son obligadas a quitárselo (o a no ponérselo) si quieren seguir cursando sus estudios en el establecimiento elegido. Esto es posible porque los centros se valen de reglamentos de régimen interno que impiden al alumnado entrar y/o permanecer en el interior de los institutos con la cabeza cubierta". ¿Se estará refiriendo el informe, por ejemplo, al caso de Parla (Madrid), donde el Sindicato de Estudiantes -con Coral Latorre (30 años), a la cabeza- organizó una manifestación a favor del uso del velo islámico en las aulas y terminó gritando aquello de: "¡Que prohíban la religión católica!"?
En otro apartado del informe se señala: "...las chicas con pañuelo se vean confrontadas a señalamientos, bullying, discriminaciones, menosprecio y requerimientos para que se lo quiten..." No como, por ejemplo, en Irán, donde las mujeres salen a la calle, para reclamar su libertad ante el régimen de los ayatolás... y como signo de esa libertad que buscan, se desprenden de sus velos. Pero, en ese caso, la ministra Ana Redondo, el Gobierno Sánchez y la izquierda en general, callan.
"... las discriminaciones contra mujeres musulmanas parecen incrementarse a medida que aumenta la presencia de estas en los espacios públicos, en la escuela, en la universidad, en el trabajo cualificado o en el activismo, donde, al parecer, no se las esperaba". Resulta, que es la seguridad a la hora de identificar sus caras es un argumento esgrimido por quienes piden la prohibición esos velos, por ejemplo, cuando esas mujeres entran en organismos públicos. Pero, no sólo en España.
Acabamos este artículo con las palabras del vicepresidente de la asociación de Polícia S.XXI, que vienen muy al caso: "Si para no ofender tenemos que decir 'felices fiestas', quitar el Belén y esconder el crucifijo, pero aceptamos hijabs, niqabs y menús halal, ¿de qué libertad hablamos? Cada concesión es un paso más en su conquista. Invasión cultural disfrazada de tolerancia".
Si para no ofender tenemos que decir 'felices fiestas', quitar el Belén y esconder el crucifijo, pero aceptamos hijabs, niqabs y menús halal, ¿de qué libertad hablamos? Cada concesión es un paso más en su conquista. Invasión cultural disfrazada de tolerancia.@guidoprincesa y… pic.twitter.com/acXntofbOu
— Policía S.XXI (@PoliciaSXXI) January 7, 2025