Esta misma mañana les mostrábamos un nuevo caso de la caradura y la impunidad de los 'vulnerables' protegidos por el Gobierno, que carga a los ciudadanos con la responsabilidad de mantener a los que no pueden acceder a una vivienda por su gran Ley de Vivienda. Es lo que llamamos 'el escudo social del Gobierno'. Para alegría de los afectados, PP, Vox, Junts y UPN han conseguido tumbar el Real Decreto 11/2020, al menos por ahora.

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Elena, que cuenta su caso a Telemadrid, es una de esas personas que pertenece al escudo social y que necesita con urgencia que el Real Decreto caiga definitivamente. 

Está a punto de perder la custodia de su hijo, su casa está okupa lo que hace que no viva en condiciones óptimas para que su hijo esté con ella. Elena se divorcia y se queda en casa de su exmarido que se mudaba al extranjero por trabajo. La idea es que cuando él volviera, ella se iba a su casa, mientras tanto, su propiedad podía ponerla en alquiler y así poder pagar la hipoteca y recibir unos ingresos extra. Sus okupas son un matrimonio peruano y a su hija mayor de edad, que habían llegado a España como solicitantes de asilo político.

"Yo me divorcio y mi exmarido se fue unos años al extranjero destinado por su trabajo. Entonces me dijo que me quedara en la casa porque, cuando él volviera, iba a necesitar el piso y ya te vas tú a tu casa cuando firmemos todo lo del divorcio. Yo me quedé ahí hasta agosto de 2024, que es cuando le pido a esta gente que necesito el piso".

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Pero los inquilinos, a los dos meses de entrar en su casa, empiezan a fallar con los pagos, convirtiéndose en sus inquiokupas y con una deuda de 10.000 euros. Elena trabaja pero con su salario no puede pagar gastos, suministros, hipotecas, la reforma que le hizo a su casa y que sus okupas disfrutan: "He tocado fondo, estoy sin mi hijo por culpa de mis okupas". En estos momentos, el menor vive con su padre al no poderle dar una vivienda. 

Elena en una manifiesta situación de vulnerabilidad, pero los protegidos, son los okupas: "He tocado fondo, estoy sin mi hijo por culpa de mis okupas. Yo he tenido una vida normal hasta hace poco, en la que yo alquilo mi piso confiando en una gente que me va a pagar mes a mes, pero lo que veo es que a los dos meses de entrar me empiezan a fallar: me pagan de forma intermitente o no me pagan. Eso me ha creado una inestabilidad económica y psicológica".

"Yo les he dado todas las facilidades. El primer mes que no me pagaron les dije que no pasaba nada porque era una situación temporal, porque te has quedado sin trabajo, y les propuse un plan de pagos que ellos firmaron pero no sirvió para nada. Ellos están ahí sabiendo que están protegidos, que como se declaran vulnerables un juez no les va a desahuciar".

Elena solo puede esperar. Presentó la demanda el pasado mes de septiembre, mientras sigue afrontando los gastos de una casa que disfrutan los okupas de tres dormitorios, ubicada en una urbanización con zonas verdes y piscina.