En el mundo okupa cada día encontramos un caso que nos sorprende. Hemos conocido historias que demuestran la caradura y la impunidad con la que actúan: como los que habían convertido la vivienda en un piso turístico y Hacienda multó al propietario o, aquellos que no se iban porque el banco le iba a quitar la casa al propietario, entonces se quedaban hasta que la vivienda fuera del banco. O el okupa que presume con orgullo de no pagar suministro alguno: "lo paga el ayuntamiento".

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El Gobierno y la izquierda los sigue defendiendo como vulnerables atacados por pérfidos rentistas, pero los casos desmontan este planteamiento. Ya lo dejó claro Laura García, portavoz del sindicato policial Jupol: "Estoy en la UPR, he ido a infinidad de desalojos y les doy mi palabra, y casi la de todos mis compañeros, que nunca hemos ido a una casa que esté okupada por personas vulnerables. Casi todo son chorizos, son jetas, son multirreincidentes".

Y el nuevo ejemplo lo vemos en Última Hora que denuncia un nuevo caso en Mallorca, el protagonista es el Tenis Sport Las Palmeras, un club de tenis abandonado que ha sido okupado por varios okupas, de "diferentes nacionalidades".

La propiedad ha llevado el asunto ante la justicia, pero siguen esperando a que el juez se pronuncie y poder recuperarlo. Mientras, los afectados son los vecinos, como siempre, que se quejan de los okupas y su actitud. Al parecer llevan años asentados y han causado varios altercados, haciendo que tanto a la Policía Local de Alcúdia como la Guardia Civil hayan tenido que intervenir. 

El recinto ya es conocido por los residentes de la zona como "club de tenis de los okupas", y se calculan unos 20. El medio ha hablado con uno de los okupas, que lleva "cinco años aquí y al menos lo mantenemos y lo limpiamos". Y recuerda que se ha visto "obligado a vivir aquí y así, porque es imposible tener una vivienda digna en Mallorca, aunque seas un trabajador con una nómina como yo".

Este okupa señala directamente a otro okupa, extranjero, como el problemático del recinto: "no todos son malos. La mayor parte son trabajadores", acusando al otro de haber generado la inseguridad. El medio señala la presencia de "ropa sucia, pintadas, muebles rotos, algún electrodoméstico, restos de envases de todo tipo, árboles y plantas muertas o en mal estado y puertas forzadas y violentadas".

El club cuenta con luz porque los okupas tienen un empalme en el tendido. Además hay vecinos que sospenchan que se ha subarrendado el edificio principal. Y es que la temporada alta está a la vuelta de la esquina, lo que hace que los trabajadores de temporada se conviertan en 'los clientes perfectos' del club de okupas.