La imagen ha sido repetida 1.000 veces en RTVE. A través del teléfono de un soldado español, un niño marroquí de 10 años de edad, habla con su madre en Tetuán. Y aquí viene la sorpresa: la madre no pide al Gobierno español que le devuelva a su hijo sino que se ocupen de él en España, que le 'traten bien'.
Mientras, el ministro del Interior español, Fernando Grande-Marlaska, se juramenta en defensa de los menores -que va a soltar por toda España para poder acusar a las autonomías del PP de vulnerar los derechos de los niños-, asegura que en España se defienden los derechos del menor. Sobre todo, él. Si no, pregunten a UNICEF, el gran defensor de la infancia en el mundo, el mismo que fomenta la anticoncepción y el aborto por todo el planeta, porque la mejor manera de mejorar la vida de los menores es, según la ONU, que haya pocos menores, matarlos antes de nacer.
Hombre, el primer derecho de un niño es a tener una familia que le quiera, le mantenga, le cuide y le eduque.
Mientras, el presidente del Gobierno, no sólo veranea en La Mareta -esto ha escandalizado en Europa más que en España- sino que, además, se dedica a hacer listados de canciones de moda o hacerle un obituario a Pepe 'el Habichuela', tareas no sólo importantes, sino urgentes.
¿Qué padres son esos marroquíes que abandonan a sus hijos en Ceuta y exigen al Gobierno español que les alimente? ¿No sería más lógico que fuera el gobierno marroquí el que se encargara de llevarles los niños hasta sus madres?
Para entendernos: no vivimos la invasión marroquí de Ceuta sino la invasión islámica de España. La invasión de Ceuta por Mohamed VI, utilizando para ello como carne de cañón a sus niños y adolescentes, además de colocarnos de rondón a yihadistas liberados de las cárceles marroquíes, es sólo el comienzo. Ya hay 1,2 marroquíes en España, que se dividen entre quienes desprecian a la España que les sustenta y quienes la odian.
Además, cristianismo e islam no son compatibles; Islam y democracia, tampoco. La labor del cristiano ante esa invasión magrebí es evangelizar a las decenas de miles de musulmanes que viven en España. Sí, convertirles al Cristianismo, que es la única religión verdadera, el único Dios.
Santiago Apóstol, Patrón de España y Reconquistador cristiano, protege a tu pueblo. ✝️🇪🇸 https://t.co/XYBd74bt5q
— P. Juan Manuel Góngora (@patergongora) August 2, 2026
Pero es que, además, tampoco son compatibles la doctrina de Mahoma con la Constitución española. Son contradictorias y hay que elegir entre el uno y la otra. Si no, viviremos en la contradicción y la incoherencia, que, como la mentira, tiene las patas cortas.
En paralelo, sufrimos la precitada estafa de los derechos de los menores, que todo lo justifica cuando lo cierto es que no justifica nada: los niños deben estar con sus padres. A los primeros que habría que expulsar es a los menores y obligar al Gobierno marroquí a recogerlos y entregarlos a sus familias, que es con quienes deben estar.
No es una, sino muchas, las disposiciones de Corán que, además de anti-occidentales y cristófobas, son anticonstitucionales. Por ejemplo, las conversiones forzosas, la libertad religiosa, la discriminación por sexo o los matrimonios forzados de niñas
Un detalle, la autoridades españolas de Ceuta tratan, a toda prisa, sin medios, de adecuar locales (colegios, etc) para las adolescentes marroquíes que duermen en las calles. Saben que sus propios compatriotas las violarán si no les ofrecen un refugio donde estén a salvo. El Islam enseña el desprecio por la mujer, que sólo es un medio del varón, algo poco digno para ser amado.
Mientras, los medios españoles, la pública RTVE pero también la privada La Sexta, cuya labor está siendo de vergüenza, defienden a los ilegales mientras persiguen con denuedo a la pérfida ultraderecha que, como es sabido, es la culpable de lo ocurrido en Ceuta.
Y Sánchez ni por un momento reduce el flujo de más de medio millón de personas que introduce en España cada año sea con regularizaciones masivas o con la acelerada concesión de la nacionalidad española, punta de lanza para ganar las próximas elecciones.
Insistimos: hay que militarizar Ceuta y Melilla y dotarles de dos bases aeronavales, al tiempo que el Ejército español debe elaborar un plan de contingencia para enfrentarse a nuestro peor enemigo, a un ejército marroquí cada día más poderoso, alimentado por Israel y Estados Unidos
Volvamos a los menores: ¿qué tipo de padres son esos marroquíes que abandonan a sus niños en Ceuta y exigen al Gobierno español que les alimente? ¿No sería más lógico que fuera el gobierno marroquí de el que se encargara de llevarle al niño hasta su madre, de vuelta a casa?
Y por cierto, no es una, sino muchas, las disposiciones del Corán que, además de anti-occidentales y cristófobas, son anticonstitucionales. Por ejemplo, las conversiones forzosas, la libertad religiosa, la discriminación por sexo o los matrimonios forzados de niñas.
Y lo que es anticonstitucional, en España se persigue legalmente, ¿verdad?
Insistimos: hay que militarizar Ceuta y Melilla y dotarles de dos bases aeronavales, al tiempo que el Ejército español debe elaborar un plan de contingencia para enfrentarse a nuestro peor enemigo, a un ejército marroquí cada día más poderoso, alimentado por Israel y, ahora, me temo, por Estados Unidos.
Por una vez, el portavoz parlamentario del PP, Miguel Tellado, ha dicho algo lógico; esto no es una crisis migratoria es una crisis de seguridad nacional. Lo que no se ha atrevido a decir es que el culpable y el causante es Mohamed VI y que Marruecos no es nuestro socio fiable; es nuestro taimado enemigo.