Estos días de Semana Santa, se estima que se celebren más de 8.000 procesiones en España. Dentro del séquito que acompaña a las imágenes religiosas, destacan los nazarenos, que son miembros de las cofradías y hermandades que visten con túnicas y cubren sus cabezas con capirotes o antifaces de tela, un atuendo que simboliza penitencia, anonimato y humildad. Estos elementos solían ser fabricados sólo por negocios artesanales españoles, pero en los últimos años les ha salido una dura competencia desde China y Marruecos.
El término procesión proviene del latín processio, que significa avanzar o marchar. En un principio, era el traslado de reliquias y restos de mártires cristianos, y durante muchos siglos, se hacían dentro de iglesias o monasterios, pero a partir de los siglos X y XI comenzaron a salir a las calles. Ahora se realizan en diversos momentos del año en torno a la devoción de la imagen de un Cristo, Virgen o santo, pero entre las más relevantes destacan las que tienen lugar en Semana Santa, en concreto, entre el Viernes de Dolores y el Domingo de Resurrección, acompañando los días más importantes de la vida cristiana y en los que se conmemora la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo.
Ante las más de 8.000 procesiones que hay en nuestro país, la cifra de nazarenos asciende a centenares de miles. En los últimos años, tras la pandemia del Covid, el número de nazarenos ha crecido y la demanda de túnicas se ha disparado, pero no lo ha hecho de la misma manera la carga de trabajo de los negocios tradicionales (y en muchos casos familiares) que se dedican a elaborarlas con cuidado y esmero. Ahora se buscan alternativas más baratas fuera de nuestro país, aunque sean menos duraderas.
Ante las más de 8.000 procesiones que hay en nuestro país, la cifra de nazarenos asciende a centenares de miles. En los últimos años, tras la pandemia del Covid, el número de nazarenos ha crecido
La gran mayoría de estos negocios artesanales y especializados se concentran en Andalucía, en especial, en las provincias de Sevilla, Córdoba, Málaga y Granada. Normalmente, las túnicas de nazareno eran sinónimo de tradición, artesanía y herencia (pasaban de un familiar a otro o bien de un cofrade a otro), y solían ser propiedad de las cofradías y hermandades, pero con el aumento del número de nazarenos, las cosas han cambiado… y no todas han sido para bien. La demanda de túnicas se ha disparado, pero en lugar aumentar la carga de trabajo de los negocios tradicionales que elaboran dichos artículos, proveedores de China y Marruecos han visto la oportunidad de entrar y sacar provecho al ofrecer precios más bajos.
En los últimos años se han dado varias crisis económicas, tras el Covid y el estallido de la guerra de Ucrania, así como un delicado contexto geopolítico y una tendencia al alza de la inflación (sobre todo, de las materias primas, los alimentos y la vivienda), y ahora se suma el conflicto de Irán. En este contexto, muchas cofradías y hermandades, o sus miembros, han empezado a buscar túnicas más económicas en proveedores extranjeros.
Los negocios artesanales no pueden competir con la diferencia de costes que ofrecen sus rivales de China y Marruecos, y ven reducirse sus pedidos. Claro que esto no sólo les afecta a ellos, sino también a sus propios proveedores, entre los que hay muchos oficios artesanales que carecen de relevo generacional. No hay que perder de vista que confeccionar una túnica de nazareno no es un proceso sencillo, sino que muchos de sus tejidos requieren de tratamientos específicos y también hay detalles (escudos, botones, cordones, etc.) que incluir, lo que complica la producción en masa y hace que sea muy artesanal. Sin embargo, los proveedores prefieren hacer las túnicas con menos cuidado y elementos de peor calidad, abaratando su coste, pero no durarán tanto.
Los negocios artesanales no pueden competir con la diferencia de costes que ofrecen sus rivales de China y Marruecos, y ven reducirse sus pedidos. Claro que esto no sólo les afecta a ellos, sino también a sus propios proveedores, entre los que hay muchos oficios artesanales que carecen de relevo generacional
Entre los negocios artesanales que ahora tienen que lidiar con la fuerte competencia extranjera, se encuentra La Casa del Nazareno, una empresa familiar sevillana que desde 1979 viste al nazareno y al costalero de los pies a la cabeza para que “luzcan las mejores galas en la Semana Grande de Sevilla”, haciendo sus productos (capirotes, cíngulos, túnicas, espartos...) a medida y de forma artesanal. También en la capital andaluza está El Rincón del Nazareno, que presume de tienda cofrade donde “vestimos tu fe con respeto, tradición y entrega”, especializada en confeccionar a medida túnicas de nazarenos y la indumentaria de los acólitos (laicos o servidores que acompañan los pasos portando ciriales o incienso), así como el resto de elementos y artículos para costeleros, todo ello fabricado en España, con garantía de calidad y respeto a la tradición.
En Málaga, destaca Costura Cofrade Coín, que heredó un legado de arte, fe y costura cofrade artesanal, fruto de la pasión de María Guzmán (Composturas Luque y Guzmán) y María Domenech, que fueron dos grandes maestras de la confección cofrade malagueña con más de 40 años de experiencia. La unión de Composturas Luque y Guzmán con Costura Cofrade Coín marcó un nuevo capítulo en la historia de la costura cofrade, con renovación de técnicas y ampliación de servicios de confección artesanal con cuidado y respeto. Esta empresa señala que entiende cada túnica o manto no sólo como vestiduras, sino como “símbolos de fe, arte y compromiso espiritual”; y que en su confección “la belleza de lo creado se funde con la devoción y el respeto por la Semana Santa malagueña”.